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Chavistamente: Bobolongo y los buitres

Publicado: 4 de marzo de 2020 a las 15:05 | Última actualización: 4 de marzo de 2020 a las 15:34

"En este escenario de buitres, Rastrojos, cuentas turbias, deudas pendientes y fracasos, Bobolongo, con cara de sobrado y -como siempre- sin tener ni idea, camina hacia el abismo..." "En este escenario de buitres, Rastrojos, cuentas turbias, deudas pendientes y fracasos, Bobolongo, con cara de sobrado y -como siempre- sin tener ni idea, camina hacia el abismo..."

"En este escenario de buitres, Rastrojos, cuentas turbias, deudas pendientes y fracasos, Bobolongo, con cara de sobrado y -como siempre- sin tener ni idea, camina hacia el abismo..."
Con el Mazo Dando

Hace poco más de un año, Guaidó preguntaba a sus seguidores en una concentración en las Mercedes, si tenían miedo a una guerra civil. Ellos, que hace tiempo encerraron la cordura en un cajón y botaron las llaves, respondieron todos alegres y festivos: ¡Noooooo! Guaidó, con su sonrisa de títere sádico dijo, todo histriónico, todo sobrado: “que lo escuche en mundo”, jurándose inmune a la violencia que invocaba.

La historia la sabemos: marchas eufóricas calentando el ambiente para el Día M (de mierda), cuando los titiriteros y títeres mayores pretendían ejecutar una invasión con banda sonora de reguetón mayamero e insultos histéricos de Miguel Bosé. 

Marcharon de vuelta a casa los marcharines que esperaron en vano la llegada de los Marines a La Carlota. Muchos, de tanta decepción, borraron sus fotos libertarias del Instagram, del Facebook, del la vida, como si borrando fotos se borrara la derrota.

Marchas convocadas que no convocaban a nadie. Un golpe de estado con un guacal de plátanos y sin fuerza armada que, por supuesto, no funcionó. “Vamos bien“, decía el títere con la misma sonrisa inmutable de descerebrado, con la que llamó a la guerra civil que no fue. Y todo iba mal pero las cartas estaban echadas. Los gringos se jugaron esa carta marcada, los perritos los siguieron, y ya no podían echarse para atrás sin hacer el más grande de los ridículos. 

Esta gente no se mata entre ellos, Mr Trump, y del golpe que no cuajó. Pompeo y Elliot Abrams, expertos en matazones, que aún cuelgan del pantalón de Trump, tienen que hacer algo con el cadáver político ese que ellos llaman Presidente (E).

¡Cadáver, mmmmm, suena bien! –salivan manoseando una de las más macabras opciones que dicen tener sobre la mesa. 

La cosa funciona así, Mike: El tipo no sirve, y si sirve es para robarse cada dólar que toca, y han sido millones… Nadie lo quiere, lo desprecia la oposición, lo desprecia el chavismo, lo despreciamos nosotros porque la verdad es que el tipo es despreciable… 

¡Despreciable! Diste en el clavo, Elliot. ¿Viste cómo lo batuquearon en Maiquetía? Por ahí es la cosa, my friend. Démosle rienda suelta a su despreciable forma de ser: un tipo limitado, de mecha corta, pendenciero, pero cobarde a la vez; que amenaza porque cree que lo apoyamos con un portaviones nuclear. Un negrito aspirante a blanco. Un pendejo que cree que tiene poder. Un tipo que nos dejó enredados en este plan que que nos vendieron como infalible, inmediato y mira cómo vamos. Vamos muy mal.

Muévele la cuerdita para que sea él mismo, para que no se contenga, para que se vuelva loquito en las redes sociales, que es único lugar donde existe. Que haga el imbécil, para que, al menos ahí, lo nombren, para que provoque rabia, burla, para ver si alguien pisa el peine y le da su mamonazo. Y si no se lo dan, se lo damos nosotros y acusamos a Maduro, que en eso sí somos expertos.

Y el títere vuelto loco Wilfrido, haciendo el gafo con una cédula vencida, insultando a Diosdado, a quien una vez, jalabólicamente, llamó líder, creyendo que Diosdado iba a morder. Amenazando a los militares, a los chavistas, burlándose de los opositores que una vez creyeron en él. Acumulado todo el odio y frustración de los opositores que estafó. Toda la rabia un pueblo que tiene que remontar cada día las consecuencias del bloqueo gestionado por la alimaña esa, mientras los gringos se frotan las manos esperando una reacción que no llega.

Y como los venezolanos, aún indignados, no resolvemos con violencia, no les quedó otra cosa que montar un falso positivo, con “colectivos” con franelas de Bob Esponja, con transeúntes impávidos ante un hombre armado que apunta al también impávido a Guaidó -que se presta para la jugada creyendo que esto le va a dar oxígeno a su asfixiada popularidad- mientras su impávido equipo de seguridad mira al pistolero y sigue la marchita como si nada, porque no era nada, era otro show que ellos montaron, y como siempre lo montaron mal, sin pensar que ese show, más que un show, era un ensayo para una futura tragedia.

¿Oxigeno? No. Algunos titulares, tres condenas y los gringos advirtiendo (deseando) que si algo le pasa a su títere, el gobierno de Maduro pagará por ello y que, por supuesto, todas las opciones están sobre la mesa. Mientras que Porky, el segundo de Uribe, padre de los falsos positivos, le ofrece, convenientemente, protección a Guaidó. Vea usted… 

En este escenario de buitres, Rastrojos, cuentas turbias, deudas pendientes y fracasos, Bobolongo, con cara de sobrado y -como siempre- sin tener ni idea, camina hacia el abismo retuiteando a Pompeo que, nuevamente, culpa por adelantado al gobierno chavista por lo que pueda pasarle a títere. Todo esto mientras Fabi Fabulosa está pendiente si Maria Corina se conectó. Escucharon aquí. Sorry!

Pues, escuchen allá y aquí: hagan lo que hagan, nosotros venceremos.

CAROLA CHÁVEZ

@tongorocho








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