¿Cómo funciona la guerra cognitiva a favor de la narrativa hegemónica? (3)

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Reconocer el patrón de una guerra cognitiva es el paso fundamental para proteger nuestra estabilidad y aprender a establecer límites claros con madurez
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Publicado: 21/08/2026 06:32 PM

La guerra cognitiva es una herramienta militar y geopolítica que utiliza la manipulación psicológica, la desinformación, las redes sociales y la inteligencia artificial para alterar la forma en que las personas piensan, sienten y toman decisiones.

De acuerdo con investigaciones realizadas por el Instituto LISA de España, su objetivo no es destruir infraestructuras físicas, sino debilitar la mente humana, polarizar sociedades y socavar la confianza institucional desde adentro.

El analista político en Asia para el portal de noticias Extra News Mundo, Seyed Mohammad Javad Hosseini realizó una investigación llamada Guerra cognitiva, la formación de la guerra antes de la guerra” y en ella explicó que “las guerras no necesariamente comienzan con el primer disparo. Antes de eso, se forma una etapa donde se atacan las mentes, las percepciones y los cálculos. La guerra cognitiva implica gestionar y dirigir las percepciones, los miedos y las esperanzas, donde el bando contrario sufre dudas, ansiedad o errores de cálculo en el terreno mental antes de entrar en el terreno real. En este tipo de guerra, las creencias de los individuos a veces influyen más que los hechos objetivos, y esta característica la convierte en una de las etapas más decisivas de cualquier confrontación”

Es importante conocer sobre este tipo de guerra porque utiliza la mente humana como el nuevo campo de batalla mediante la desinformación, las redes sociales y la inteligencia artificial. Se centra entonces en alterar la forma en que las personas piensan, sienten y toman decisiones.

Dentro de las razones para conocer sobre esta herramienta letal es la necesidad de la protección personal y social, ya que permite detectar sesgos cognitivos que conllevan a la manipulación psicológica. También evita la polarización, la desestabilización de instituciones, el odio colectivo, además de ayudar a identificar noticias falsas y operaciones de falsa bandera; lo que garantiza que tus decisiones y opiniones sean realmente tuyas.

Comprender esta amenaza es el primer paso para desarrollar resiliencia mental y proteger la cohesión social frente a ataques invisibles pero altamente destructivos. Reconocer el patrón de una guerra cognitiva es el paso fundamental para proteger nuestra estabilidad y aprender a establecer límites claros con madurez. La disputa también ocurre a través de las narrativas; entonces, la desinformación, la polarización y la manipulación del lenguaje forman parte de esta guerra blanda.

¿Qué consecuencias tiene ser víctima de la guerra cognitiva?

Este tipo de guerra impacta tanto a nivel individual como colectivo, alterando la percepción de la realidad sin que las personas lo noten. El efecto a nivel individual es la pérdida de autonomía, en la que tus decisiones, votos y opiniones pasan a ser moldeados por agendas e intereses externos. La persona padece de una distorsión de la realidad frente a la incapacidad para distinguir entre hechos reales e información manipulada. Esto trae consecuencias y afectaciones emocionales como el aumento en el nivel de estrés, la ansiedad, la ira y el miedo social.

También, la sobre información sin tener en cuenta el origen de la misma, conlleva a lo que llaman “parálisis por saturación”, que es la sobrecarga de información contradictoria que destruye la capacidad de análisis crítico.

A nivel colectivo, el impacto social de la guerra cognitiva es la ruptura del tejido social y división de comunidades en bandos irreconciliables y creando una polarización extrema. Incluso, la confianza dentro de la sociedad se erosiona al punto que se destruye la credibilidad en la ciencia, los medios y las instituciones democráticas.

En consecuencia, esa desconfianza trae consigo una desestabilización política debido a la poca credibilidad en las instituciones y la generación de dudas sobre la manipulación de los procesos electorales; lo que conlleva a que el ejercicio de gobernar se vea debilitado, promoviendo el caos social sin disparar un solo proyectil.

¿Qué hacer? ¿Cómo se enfrenta esta guerra?

Las recomendaciones para proteger la mente ante este ataque informativo permanente giran en torno a adoptar hábitos de pausa y escepticismo cognitivo, proponen aplicar la regla de los 2 minutos, que consiste en esperar dos minutos antes de reaccionar, compartir o comentar una publicación que te genere una respuesta emocional intensa.

También proponen cuestionar la intención del contenido, hazte preguntas como "¿por qué el algoritmo me está mostrando esto precisamente ahora?", además, verifica la fuente original, no confíes en capturas de pantalla ni en citas aisladas; busca el documento, video o entrevista completa. Se recomienda además detectar sesgos cognitivos propios, que ocurren cuando estás aceptando una información solo porque confirma lo que ya pensabas o lo que piensa alguien que sigues.

Aunque parezca poco atractivo conocer este tipo de guerras, a largo plazo, esta actúa como un desgaste silencioso sobre la mente, modificando de forma duradera la estructura del pensamiento y el bienestar psicológico. 


AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO

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