Descaro impune - La mansionarria de la isla de Mustique (Revista Resumen, 13 de julio 1980)

  • La revista Architectural Digest es una publicación que circula en todo el mundo y que suele ilustrar sus páginas con ejemplos notables del buen gusto arquitectónico.
  • En la última edición de julio de 1980 se describe con minuciosidad la residencia propiedad de los esposos Arria-Atencio, en la Isla de Mustique ubicada en San Vicente y Las Granadinas.
  • La casa, “Gingerbread”, había sido declarada como un regalo de bodas ante la Comisión Investigadora del Enriquecimiento Ilícito (CIED). Regalo efectuado cuando Diego Arria dejó el cargo de ministro de Información.
  • ¿Quién le regalo la casa de Mustique? El supuesto obsequio de bodas en realidad fue obra de un inversionista italiano Giorgio Nocella, comprador de los terrenos del Colegio San Ignacio y negociador de otros muchos inmuebles de alto valor en la ciudad de Caracas.
  • Giorgio Nocella se alojó muchas veces en la residencia de Diego Arria en Caracas y fue miembro oficial de la comitiva presidencial que acompañó a Carlos Andrés Pérez en su visita oficial a Italia.
  • Lo que no menciona la revista es que el también exgobernador de Caracas, tenía prohibición de enajenar y gravar sobre todos sus bienes en Venezuela y había sido investigado por la escandalosa negociación del Balneario de Camuri Chico, los terrenos de Antímano, BANTRAB y la adquisición apresurada, con sobreprecio de 1.200 unidades de autobuses LEYLAND e IKARUS.
  • A pesar de los muchos bienes adquiridos por Arria y su esposa durante y después del ejercicio de altos cargos públicos en la administración Pérez, y de un tren de vida cuya opulencia no puede justificarse con los sueldos que recibió, la CIED nunca llegó a profundizar en las investigaciones. Todos los juicios iniciados languidecieron en los tribunales.
  • La revista Resumen, en una edición posterior del 20 de octubre de 1980, publicó los giros descontados en el Bank of America por la compra de los terrenos de Antímano. En dicha operación el gobernador Arria aprobó la adquisición de estos con un sobreprecio de 494 bs el metro cuadrado. Esta operación de Arria, presidente del Centro Simón Bolívar, fue calificada como “un magnifico negocio” por él mismo.

REDACCIÓN MAZO

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