DOS JUSTICIAS CUATRO PODERES: LA SENTENCIA DE MUERTE EN TIEMPOS DE “LA PACIFICACIÓN”

Publicado: 03/06/2026 09:00 PM

(Revista Élite-Últimas Noticias y El Nacional-Últimas Noticias, 3 y 4 de junio 1972)


  • El doble rasero en la administración de justicia y la doble moral copeyana fueron los rasgos más resaltantes de la “Política de Pacificación” del primer gobierno socialcristiano de Rafael Caldera (1969-1974).
  • En ocasión del secuestro del industrial Carlos Domínguez, conocido como el “Rey de la Hojalata”, seis jóvenes cayeron víctimas de la tortura y aniquilamiento, ejecutada por agentes de la extinta Dirección General de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), dirigidos por el terrorista internacional Posada Carriles.
  • El 2 de junio de 1972, José Rafael Bottini Marín y Ramón Antonio Álvarez fueron acribillados frente a la casa del industrial Domínguez en la avenida Páez de la urbanización El Paraíso, en Caracas.
  • Un día después, el 3 de junio, Francisco Edmundo Hernández Cruz, Luis Eduardo Cols González, José Elio Sánchez Romero y Francisco Acosta García, fueron masacrados durante un operativo conjunto de más de 300 funcionarios policiales y el Comando de Cazadores de la DISIP, con el apoyo de helicópteros artillados en la conocida “Masacre de La Victoria”.
  • Ocho meses después, el 22 de febrero de 1973, un grupo de jóvenes que se reunían en el estacionamiento del Caracas Country Club para experimentar con el consumo y tráfico de drogas, pertenecientes a los grandes apellidos de la alta burguesía caraqueña, secuestraron y dieron muerte al niño de 12 años, Carlos Vicente Vegas Pérez. En menos de un año, todos los involucrados fueron puestos en libertad, incluyendo a un sobrino de la primera dama de la república, Alfredo Parilli Pietri, sindicado como coautor intelectual y material del funesto suceso.
  • El secuestro del multimillonario Carlos Domínguez tuvo un final feliz para el plagiado, pues regresó a su casa sano y salvo, agradeciendo el buen trato recibido de los raptores, a quienes calificó de “idealistas”. Pero fue pagado con la sangre de seis víctimas inocentes que nada tuvieron que ver con dicho secuestro, según demuestran las evidencias, ya Luis Posada Carriles los había sentenciado a salvajes torturas y muerte.
  • Por el contrario, el secuestro y homicidio del Carlos Vicente Vegas Pérez, no solo acabó con la vida de un menor, sino que escandalizó a toda Venezuela por la frialdad con que los plagiarios cobraron el rescate a sabiendas de que ya habían matado al niño.
  • Mayor escándalo e indignación causó como el juez instructor del expediente, José Francisco Cumare Navas, obedeciendo presiones de poderosos grupos económicos y políticos, exoneró uno a uno a los implicados de la responsabilidad directa e indirecta que tenían en el infanticidio, pasando por encima de todas las evidencias e indicios aportados por los cuerpos de investigación técnica y policial (Ver: “4 crímenes, 4 poderes” delautor Fermín Mármol León).
  • Así se administró olímpicamente justicia de pena capital para los activistas políticos y exoneración absoluta de cargos para los asesinos de la aristocracia criolla caraqueña, en complicidad con los grandes titulares de prensa amarillista que trató como delincuentes a las víctimas de Posada Carriles en las masacres de El Paraíso y La Victoria, y como artistas de Hollywood de la alta farándula del jet set caraqueño a los perpetradores de la muerte del niño Vegas Pérez.
  • Dos secuestros, dos finales, dos justicias; con un saldo de seis jóvenes masacrados por causa de sus ideales patrióticos y un niño asesinado a manos de delincuentes adinerados provenientes de familias de rancio abolengo, cuya muerte quedó impune.


REDACCIÓN MAZO

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