El Bitumen y el negocio de la Orimulsión

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La orimulsión se vendía con una estructura de costos y precios diseñada para competir con el carbón, no con el petróleo
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Publicado: 25/09/2026 05:00 PM

Uno de los negocios petroleros que produjo más pérdidas para Venezuela fue el de la Orimulsión.

Este negocio fue presentado en 1988 como el gran desarrollo científico que iba a aumentar los ingresos nacionales con la extración y procesamiento del bitumen, el cual recibibía regalías de menos del 1%, bajo la premisa de que era un mineral y no petróleo, los ingresos directos para las arcas públicas venezolanas eran minúsculos. 

El profesor universitario venezolano Antonio Silva Sprock, realizó una investigación llamada ORIMULSIÓN: una innovación desacreditada, publicada por la Universidad de los Andes en 2022, explicó que “científicamente, era una propuesta innovadora y durante el último cuarto del siglo XX, Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) y específicamente su filial INTEVEP, trabajó en investigaciones para facilitar la producción y transporte de estos crudos, y ante el descenso mundial de los precios del petróleo, incorporó una nueva variable a los estudios, tratándose de la posibilidad de crear un nuevo combustible que compitiera con el carbón a través de la unión de crudos pesados y extrapesados con agua, generándose la Orimulsión”.

Silva Sprock añadió que “sin embargo, este desarrollo científico estaba alejado de ser un negocio, ya que presentaba pérdidas financieras importantes para la nación y una inversión que ocasionaba un daño ecológico sin precedentes, comprometiendo las reservas de agua dulce de la región”. 

A través de la empresa filial BITOR (Bitúmenes del Orinoco, S.A.), el país exportó con éxito millones de barriles a plantas termoeléctricas de todo el mundo, hasta que el negocio fue desactivado por completo a principios de los años 2000 debido a un giro radical en la estrategia fiscal y petrolera del Estado venezolano.

No es sino a partir de 2001, bajo la gestión del presidente Hugo Chávez y con la influencia del asesor petrolero Bernard Mommer, el gobierno venezolano inició el desmantelamiento de BITOR y suspendió los contratos de suministro. Los argumentos centrales de esta política, señalaban lo siguiente:

Bajo valor de retorno: Vender el bitumen como Orimulsión generaba un precio muy bajo por barril (aprox. $4 a $6 USD) y aportaba regalías fiscales mínimas al Estado (regalías de solo 1%).

Estrategia de mejoramiento: El gobierno argumentó que el bitumen era en realidad petróleo extrapesado. Decidieron que era financieramente más rentable asociarse con trasnacionales para construir mejoradores de crudo en el Complejo de José, convirtiendo ese petróleo denso en crudo sintético liviano (como el Merey), el cual se vendía a precios sustancialmente mayores en el mercado internacional de refinación.

Uso del agua: Se criticó también el alto impacto ambiental derivado del enorme consumo y posterior contaminación de millones de litros de agua dulce necesarios para el proceso de emulsión.

El principal argumento para cerrar el negocio fue la baja rentabilidad fiscal. Bajo el esquema comercial de la filial BITOR, la orimulsión se vendía con una estructura de costos y precios diseñada para competir con el carbón, no con el petróleo. La estrategia comercial fue competir por volumen frente al carbón barato, en lugar de maximizar el valor por barril en el mercado de refinación.

Finalmente, las operaciones comerciales de este producto cesaron formalmente en diciembre de 2003. La infraestructura de producción fue reconfigurada y los activos de BITOR se transformaron en empresas mixtas destinadas estrictamente a la mezcla y el mejoramiento de crudos pesados.


AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO

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