El bombardeo a las zonas de cimarrones en Falcón (Revista Élite, 9 de febrero 1963)

  • “Eran las diez de la mañana. El cielo estaba despejado y la brisa soplaba con suavidad. Entonces aparecieron los aviones de las Fuerzas Armadas, sobrevolando la extensa y enmarañada serranía y dejaron caer bombas en los lugares en que pensaban estaban los cimarrones. Los campesinos se agruparon para presenciar el belicoso espectáculo” 
  • La revista Élite dibuja así en tono de show aéreo los bombardeos efectuados sobre La Vega, La Cruz de Taratara, Bucaral, Santa Cruz, Peña Blanca, Pueblo Nuevo, El Charal y Santa Isabel de la Sierra
  • El reportaje relata cómo los campesinos, sin decir palabra, observaron maravillados el bombardeo sobre sus sembradíos y corrales de cabras, en estos poblados ubicados en la Sierra de San Luís del estado Falcón
  • En el corazón de la propalada “zona guerrillera” se desplegó un intenso sobrevuelo de aviones ametrallando matorrales y lanzando bombas para erradicar a los cimarrones. Esta operación militar cubría un área de 1.000 kilómetros cuadrados. 
  • Los bombardeos continuaron por un año sobre todas las zonas montañosas de los estados Falcón, Trujillo, Yaracuy y Lara. Los campesinos heridos ingresaban a los puestos asistenciales. 
  • Desde el Palacio de Miraflores las órdenes eran de continuar los bombardeos hasta lograr exterminar a estos grupos de alzados y campesinos colaboradores. 

Contexto: 

  • Finalizando el gobierno de Rómulo Betancourt aviones de la Fuerza Aérea Venezolana, piloteados por norteamericanos, sobrevolaron las extensiones de las serranías de Falcón, Trujillo, Lara y Yaracuy para exterminar los focos cimarrones.
  • El hermetismo que caracterizaba a las fuentes militares de la época impidió a los reporteros de la revista Élite realizar su trabajo. Los comandantes de los campamentos antiguerrilleros negaban todo tipo de ayuda o transporte. 
  • En tierra, los agentes de la Digepol con uniformes militares, protagonizaron una intensa persecución contra los campesinos de Trujillo, Falcón y Lara
  • Los bombardeos, lejos de eliminar a los cimarrones guerrilleros, lo que hicieron fue aterrorizar a cientos de familias campesinas que tuvieron que huir a las ciudades. Muchos fueron fusilados por no prestar colaboración. Sus viviendas y siembras fueron destruídas.

REDACCIÓN MAZO

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