EL CARACAZO” (Últimas Noticias, 27 febrero - 11 de marzo 1989 / Revista SIC Nº 513-abril 1989)

Publicado: 28/02/2024 09:00 PM

  • Para analizar los sucesos ocurridos en Venezuela, entre el 27 de febrero y la primera quincena de marzo de 1989 es necesario partir de que se trató de una verdadera erupción popular que irrumpió contra quienes marginaron al Pueblo social, económica y políticamente hasta obligarlo a estallar.
  • Durante 31 años, Acción Democrática y Copei instalaron en Venezuela una verdadera fábrica de pobreza. Las calles fueron el escenario de la respuesta del Pueblo.
  • Guarenas fue el epicentro nacional de este sacudón social, cuya onda expansiva subió inmediatamente hasta Caracas, alcanzando los estados La Guaira, Carabobo, Aragua, Lara, Bolívar, Mérida y Zulia. 
  • Para detenerla Carlos Andrés Pérez autorizó la utilización de la fuerza pública contra una enorme poblada desarmada que salió a buscar alimentos.
  • Entre el 27 de febrero y el 11 de marzo de 1989, las morgues de Caracas estaban saturadas, las funerarias capitalinas reportaron más 90 servicios diarios para personas abaleadas por las fuerzas represivas del Estado.
  • Para el día 5 de marzo, solo en el área metropolitana de Caracas, según cifras extraoficiales se estimaron 800 víctimas caídas por la acción genocida del gobierno.
  • A la fosa común de La Peste fueron trasladadas una cantidad aún mayor de cuerpos no identificados. 
  • Bajo la sombra del toque de queda, a los hospitales ingresaron cientos de heridos de bala.
  • Hubo un gran número de víctimas que ingresaron a las estadísticas en Guarenas, Los Teques, La Guaira, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto, San Félix, Puerto Ordaz, Mérida, San Cristóbal y Ciudad Bolívar.
  • Diez días después del 27 y 28 de febrero el gobierno seguía matando gente. Dentro de los cuerpos policiales se desató una dinámica represiva. Allanamientos injustificados, detenciones arbitrarias, humillación a las personas y hasta el robo de bienes y dinero encontrados en esas casas.
  • El operativo para rescatar las mercancías sacadas de los establecimientos comerciales se convirtió, en muchos casos, en un acto de abuso policial por parte de funcionarios. 
  • En esta fase los policías metropolitanos, desbordados por la situación actuaron disparando a diestra y siniestra para tratar de amainar los saqueos con una fuerte dosis de violencia destructiva.
  • La DISIP se aprovechó de la situación para montarle cacería selectiva a individuos identificados como subversivos. 
  • Con las garantías suspendidas, la PM, la DISIP y la PTJ incrementaron los abusos.
  • El Pueblo venezolano se lanzó, sin distinciones de clases, a las calles y se expresó en el único lenguaje que le dejaron las élites: el estallido social.
  • ¿Qué fue lo que pasó?: 
  • Contra el acaparamiento el Pueblo se extendió como una onda expansiva que penetró abastos y supermercados, encontrando en sus depósitos los productos que durante anteriores semanas sus dueños negaban, esperando el alza de los precios.
  • Mientras en Nueva York, Miguel Rodríguez, firmaba un memorándum de entendimiento con el Fondo Monetario Internacional, una bomba muy poderosa de tiempo fue poco a poco instalada por esta situación de injusticia estructural.
  • La mecha de alta sensibilidad a esta bomba se la puso el gobierno de Carlos Andrés Pérez.
  • Algunos pequeños comerciantes abrieron sus puertas por iniciativa propias para que la gente se llevará la comida, sin destruir el local y, si eran estimados por la gente, por su honradez y actitud solidaria, fueron respetados.
  • La democracia representativa, inaugurada en 1958, se caracterizó precisamente por estar fundada precisamente en un pacto entre élites económicas, políticas, religiosas y militares. El pueblo venezolano era más un  objeto que un  sujeto de las decisiones de estas élites asociadas. Hasta que las diferencias en la distribución de las riquezas se hicieron escandalosas y la gente desesperada por el desabastecimiento y el hambre salió a las calles.
  • Durante la tercera fase de esta rebelión popular el gobierno de Carlos Andrés Pérez decretó un “Estado de sitio”, el ministro de Relaciones Interiores, Alejandro Izaguirre, sufrió un colapso delante de las cámaras, entregando a las Fuerzas Armadas y a los cuerpos policiales la responsabilidad de restituir el orden público.
  • El status quo político, las élites empresariales, el alto clero y algunos generales se dejaron llevar por la convicción de un país dispuesto a firmarle una carta en blanco para cualquier medida que tomase el recién electo presidente. 

REDACCIÓN MAZO

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