Francisco de Miranda: Estandarte de constancia y gallardía de un pueblo nacido para la libertad

Su capacidad militar y de amor por la libertad lo llevaron a ser actor y protagonista de las más importantes batallas que por esta causa se suscitaron en el mundo
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28/03/2019 08:00 AM

Caracas fue la ciudad que el 28 de marzo de 1750 vio nacer al más universal de todos los americanos, al generalísimo Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez Espinoza, hombre que dedicó su vida a la causa de la libertad de los pueblos y cuya constancia lo llevaron a viajar por el mundo acumulando fuerzas y experiencia para luchar por la independencia de su querida Venezuela. 

Su capacidad militar y de amor por la libertad lo llevaron a ser actor y protagonista de las más importantes batallas que por esta causa se suscitaron en el mundo, como fueron la independencia de los Estados Unidos donde luchó en la histórica batalla de Pensacola, donde fue artífice del estudio y despliegue de las tropas del ejército español que unido a los independentistas de las colonias inglesas, obtuvo la victoria.

Luego de este triunfo y tras sospechar la existencia de una orden de detención en su contra por parte de la monarquía española, Miranda decide trasladarse de Jamaica, donde se encontraba cumpliendo una misión, a los Estados Unidos, donde conoció a George Washington en Filadelfia y donde continua con sus estudios y la preparación de su tan anhelada excursión emancipadora sobre Suramérica. 

En 1791, Miranda tomó parte activa en la Revolución francesa donde llegó a obtener el grado de Mariscal, tras servir brevemente como general en una sección del Ejército revolucionario francés que luchó en la campaña de 1792 para detener el avance del ejército prusiano y por su participación en las batallas de Argonne, Wargemoulin, Amberes, Lieja, Tongres, Paliemberg y Valmy, donde llegó a ser segundo jefe del ejército del norte. Su nombre está grabado en el Arco del Triunfo erigido en la ciudad de París. 

Tras su participación en estas dos grandes revoluciones libertarias, el ya experimentado combatiente independentista, decide acometer su anhelada expedición sobre su amada Venezuela y es así como el 12 de marzo de 1806 enarbola en el Leander por primera vez, lo que sería el tricolor nacional, y el 27 de abril de ese mismo año, intenta desembarcar por las tierras de Ocumare de la Costa, donde es repelido por el ejército español, acción que logra el 3 de agosto en las cosas de La Vela en la ciudad de Coro. 

Tras el fracaso de esta expedición, el generalísimo retorna a Europa, donde en contactado por un grupo de jóvenes patriotas que preparaban la gran rebelión del 19 de abril que fue el inicio del proceso de conformación de la Primera República, que fue liderada por Miranda quien fue promotor y firmante del Acta de la Independencia de 1811

El fracaso de este primer intento libertario, Miranda es hecho prisionero y encarcelado en La Carraca, donde muere el 14 de julio de 1816. Su deceso fue motivo de tristeza entre los patriotas entre los que se encontraba el Libertador Simón Bolívar, quien tras el triunfo de su epopeya emancipadora, bautizó como Colombia a la naciente gran República que conformaban los territorios de la Nueva Granada y la Capitanía General de Venezuela, en honor al sueño de unidad latinoamericana que plasmó el generalísimo en su afamadas bitácoras bautizadas como Colombeia. 

Sus restos fueron enterrados en una fosa común por orden de la monarquía española, y aún siguen siendo objeto de búsqueda por parte de expertos contratados por el Gobierno venezolano, con el objeto de hallarlos y repatriarlos, para colocarlos en el altar de los héroes de la Patria, donde Miranda ya cuenta con un hermoso cenotafio que da honor a su gloria como faro de constancia y dignidad de un pueblo nacido para la libertad. 


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