Hallados los restos del Tte.(ej.) Nicolás Hurtado (Diario VEA, 25 diciembre de 2003)

    • Hace 82 años, nace el Teniente Ej. Nicolás Hurtado Barrios en Calabozo, estado Guárico. Junto con Moncada Vidal. Formó parte de la llamada “Revolución de El Palacio” (27-9-58), movimiento que se alzó contra el engaño del 23 de enero de ese mismo año, a raíz de lo cual fue hecho prisionero y recluido en la Isla del Burro, donde escribió el libro ¿Por qué luchamos? 

    • Un fragmento del libro ¿Por qué luchamos? dice: “No podemos continuar indiferentes ante la tragedia que vive Venezuela… De lo que sí podemos estar seguros es de que nunca nuestros país había estado tan intervenido como ahora por el capital extranjero, que sin lugar a dudas donde mayores dividendos obtiene es en Venezuela, por la forma ruin y descarada como se entrega este gobierno títere… La sociedad venezolana, con sus clases tan diferenciadas, soporta todo el peso de la opresión monopolista que desde afuera nos arrebata la materia prima y el mercado; esta opresión ejercida por el imperialismo yanqui se refleja inicialmente en la alta burguesía nacional, la que para subsistir oprime, a su vez, a la pequeña burguesía compuesta por los empresarios mediocres y hacendados, los que a su vez rematan el ciclo opresor en los obreros y campesinos.”

    • Al salir en libertad, tomó cursos de alto mando militar en Vietnam y China, luego de su exilio ingresó clandestinamente a Venezuela, y se incorporó al Frente Guerrillero José Leonardo Chirinos. 

    • El 23 de marzo de 1967, bajo el gobierno de Raúl Leoni, fue detenido, torturado, fusilado y desaparecido. Sus verdugos le cortaron los brazos y luego lo tiraron sobre la mesa de la vivienda rural de unos campesinos donde pernoctó antes de ser ajusticiado. Todo ello como advertencia de muerte a los colaboradores de esa zona. 

    • José Vicente Rangel, en honor al Teniente Hurtado, escribió un artículo titulado “El recuerdo que no cesa”, en el que expresa que “no es fácil alejarse del recuerdo cuando éste taladra lo más sensible del ser humano. Cuando se vive una vaga noción del destino final que corriera un ser querido. Cuando hay miles de preguntas sin respuestas. Cuando el tiempo permea las imágenes y palabras; cuando alguien se aferra a la búsqueda imposible y a fugaces leyendas y veraces informaciones…”

REDACCIÓN MAZO

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