¡Huele a peligro! Sepa qué advirtieron ex agentes de la inteligencia gringa a Trump
Foto internet
Publicado: 07/04/2019 12:45 PM
Los constantes ataques que ha recibido Venezuela
por parte del gobierno de los Estados
Unidos generaron una alerta entre los Veteranos de guerra de la nación,
los cuales emitieron un comunicado. A continuación texto íntegro:
Memorando
Para: Presidente Trump
De: Profesionales Veteranos de
Inteligencia Por la Cordura (VIPS)
Tema: Evitar una guerra con Rusia por
Venezuela
Señor presidente:
Las políticas de su gobierno con
respecto a Venezuela parecen estar
en una pendiente resbaladiza que puede llevarnos a la guerra en ese país y a
una confrontación militar con Rusia.
Como ex funcionarios de inteligencia y profesionales de seguridad nacional, con
muchas décadas de experiencia, lo exhortamos a no llegar al extremo de adoptar
una catastrófica acción militar en respuesta a la perturbación civil en Venezuela o a las actividades rusas en
el hemisferio occidental. Pese al arribo reciente de dos aviones de transporte
y el persistente apoyo político al gobierno venezolano, los rusos están lejos
de cruzar cualquier línea roja surgida de la Doctrina Monroe de
1823.
Objetivos insatisfechos
Las acciones estadunidenses dentro de Venezuela sólo han logrado ahondar la
crisis, causar mayor sufrimiento humano y aumentar las probabilidades de
violencia a escala nacional. En nuestra opinión, el consejo que a usted
recibido de sus principales consejeros –el senador Marco Rubio, el consejero de
Seguridad
Nacional John Bolton, el enviado especial Elliott Abrams y el secretario de Estado Mike Pompeo– fue y
sigue siendo erróneo.
El reconocimiento del presidente de la
Asamblea
Nacional, Juan Guaidó, como presidente interino no impulsó a
los militares a levantarse contra el presidente Nicolás Maduro, como tampoco
las amenazas de acciones más severas. Esas acciones representaron un
desconocimiento fundamental de los militares venezolanos. La política
estadunidense supuso, incorrectamente, que los oficiales apoyarían a Guaidó
pese al compromiso de su facción de desmantelar el chavismo, el cual la mayoría
de los oficiales piensan que introdujo cambios históricamente necesarios en el
país, entre ellos la inclusión política de los pobres.
De manera similar, las continuas insinuaciones
de intervención militar que ha hecho su gobierno han sido contraproducentes. Su
equipo mostró falta de comprensión del nacionalismo en Venezuela. Los venezolanos no quieren la destrucción que causaría
una acción militar estadunidense; recuerdan la cuota de muerte causada por la
Operación Causa Justa, cuando Estados
Unidos dio muerte a más de 3 mil panameños (según cifras de Washington)
para derrocar a Manuel Noriega. Las amenazas de invasión han llevado muchos
venezolanos a cerrar filas en torno a Maduro, y no a rechazarlo.
La estrategia de su gobierno de
castigar al pueblo venezolano, incluyendo, al parecer, dejarlo sin
electricidad, parece basada en la falsa presunción de que la crisis provocará
un golpe para derrocar a Maduro. En realidad, las sanciones estadunidenses han
permitido a Maduro culpar a Washington,
y han dejado a Guaidó como alguien que ha vendido la patria a los imperialistas
yanquis a costa de la salud, el bienestar y la perturbación civil del pueblo
venezolano.
Oportunidad perdida para la diplomacia
El senador Rubio y los señores Bolton,
Abrams y Pompeo han desperdiciado una formidable oportunidad de construir sobre
valores comunes con aliados en América
Latina y Europa. Si bien la
mayoría de los latinoamericanos consideran insultante la noción de sus aliados
de que la Doctrina Monroe aún está vigente, los presidentes derechistas
de Centro y Sudamérica se alinearon con usted en respaldo a la autoproclamación
de Guaidó. Pero la falta de liderazgo de Guaidó –quien parece seguir todo el
tiempo un guion escrito por las agencias estadunidenses–, su inflexibilidad
sobre negociaciones, su abierto llamado a la intervención militar, junto con la
amenaza de guerra del gobierno que usted preside, están alejando a otros
gobiernos, excepto los más sometidos a los dictados de Washington. Las propuestas de negociación, como las desarrolladas
por el Grupo de Contacto, ganan impulso.
El conflicto internacionalizado por su
gobierno
Bolton y otros han buscado
internacionalizar el tema de Venezuela
desde antes de la proclamación de Guaidó. Bolton, Rubio y otros consejeros han
dejado en claro que el derrocamiento de Maduro sería la primera fase de los
esfuerzos por eliminar a los gobiernos de la troika de tiranía –Cuba, Nicaragua y Venezuela– y
la influencia comunista en el hemisferio.
Repetidas veces han afirmado, sin
aportar pruebas, que los asesores cubanos han sido esenciales para la
supervivencia del gobierno de Maduro. De hecho, los
supuestos cientos de desertores militares venezolanos, incluidos muchos
manejados por las agencias estadunidenses, no han aportado ni siquiera
evidencia creíble de oídas de que los cubanos hagan algo más que brindar
asistencia de rutina. Además, las amenazas de Washington han socavado cualquier voluntad que Cuba pudiera tener de contribuir a una solución regional a la
crisis venezolana como ha hecho en situaciones similares, por ejemplo el
reciente proceso de paz en Colombia.
Retórica provocadora sobre Rusia
Lo más peligroso, sin embargo, son las
declaraciones agresivas acerca del involucramiento ruso con Venezuela.
La retórica de sus asesores, que
imprime un giro Oriente-Occidente a esta cuestión, ha permitido al presidente
Vladímir Putin y sus asesores dar un coscorrón a Estados Unidos. Maduro y Putin no han tenido una relación
particularmente cercana en el pasado y comparten pocos intereses, pero las
amenazas de Washington les han dado
una causa común. Una reunión en Roma entre su enviado especial Elliot Abrams y
el viceministro ruso de Exteriores, Sergei Riabkov, no logró nada, mientras
aumentan las sanciones a Venezuela y
las continuas amenazas de que todas las opciones están sobre la mesa.
La información disponible es
insuficiente para saber con exactitud qué había a bordo de los dos aviones
rusos que aterrizaron en Maiquetía la semana pasada –dos
meses después de que Washington proclamó
su intención de derrocar a Maduro–, pero los antecedentes sugieren que Moscú
tenía dos objetivos principales:
Uno, y probablemente el principal, era
avergonzar al gobierno estadunidense desafiando su retórica y reivindicando el
derecho de Rusia a tener relaciones
con quien le plazca, incluidos los enlaces militares.
Dos, si la especulación en los medios
es correcta, sería reforzar la capacidad de Venezuela de prevenir y responder a un ataque militar
estadunidense. Washington ha
afirmado que los rusos ayudan a reparar sistemas de misiles tierra-aire S-300,
los cuales tienen un propósito puramente defensivo. No hay evidencia, ni
siquiera circunstancial, de que Rusia persiga objetivos ofensivos en esta
relación.
La reacción estadunidense ha sugerido
una probabilidad mucho mayor de confrontación militar. Bolton advirtió
categóricamente a actores externos al hemisferio occidental contra emplazar
activos militares en Venezuela, o en
cualquier otro lugar del hemisferio, con intención de establecer o expandir
operaciones militares. Sin definir a qué actividades se refiere,
agregó: Consideraremos que esas acciones provocadoras son una amenaza
directa a la paz y seguridad de la región. El enviado especial Abrams dijo que
la presencia rusa es extremadamente perniciosa. El secretario de
Estado sostuvo que Rusia tiene
que salir de Venezuela. Usted
dijo: Rusia tiene que
salir y reiteró que todas las opciones están abiertas, incluso,
presumiblemente, obligar militarmente a los rusos a salir. Y hacemos notar que
Rusia no ha cerrado su embajada en Caracas,
como sí lo ha hecho Washington.
Evitar la pendiente resbaladiza
Como agentes de inteligencia y
expertos en seguridad, hemos dedicado muchos años a proteger nuestra nación de
diversas amenazas, incluso de la Unión
Soviética. Sin embargo, creemos que andar picando pleitos, como es derrocar
gobiernos, bloquear la negociación de acuerdos y amenazar el derecho soberano
de otros gobiernos a realizar actividades que no amenazan a nuestra seguridad
nacional, rara vez es una ruta prudente.
No defendemos a Maduro ni su
trayectoria, pero subrayamos que muchos de los problemas de Venezuela han sido exacerbados por las
políticas estadunidenses y sus intentos de derrocar al presidente. Creemos que
el debido proceso, y políticas prácticas y realistas, protegen mejor nuestros
intereses nacionales que las amenazas y la retórica de confrontación. Cuesta
trabajo creer que sus consejeros hayan iniciado esta pelea con Maduro sin darse
cuenta de que Venezuela buscaría
mejorar sus capacidades defensivas. Además, desafiar a Rusia podría fácilmente conducir a una confrontación de mucho mayor
consecuencia.
Invocar la Doctrina Monroe de 1823
no ayuda en nada. Que Rusia brinde
asistencia para propósitos defensivos a una nación en la que buscamos crear un
cambio de régimen y a la que amenazamos con un ataque militar no se vería en
muchos lugares como una violación a tal doctrina o como cruzar una línea
roja.
Percibimos que algunos medios intentan
apremiarlo a adoptar medidas de fuerza, quizá incluso de naturaleza militar,
para castigar a Rusia. Lo exhortamos
a no caer en esa trampa. Esta no es la América
Latina del siglo XIX, y estamos muy lejos de la crisis de los misiles en Cuba de 1962.
La mejor forma de prevenir un
peligroso error de cálculo sería que usted hablara directamente con el
presidente Putin. Las energías de Washington
estarían mejor empleadas en aclarar diferencias, ajustar políticas fallidas y
promover una resolución pacífica en Venezuela.
Por el Grupo de Dirección,
Profesionales Veteranos de Inteligencia por la Cordura (VIPS):
Fulton Armstrong, ex funcionario de
Inteligencia Nacional para América Latina y ex director del Consejo de
Seguridad Nacional para Asuntos Interamericanos (retirado).
William Binney, ex director técnico,
Análisis Geopolítico y Militar Mundial, Agencia de Seguridad Nacional;
cofundador, Centro de Investigación de automatización SIGINT (retirado).
Marshall Carter-Tripp, miembro del
servicio exterior y ex director divisional de la Oficina de Inteligencia e
Investigación del Departamento de Estado (retirado).
Bogdan Dzakovic, ex líder de equipo de
los Mariscales Federales del Aire y del Equipo Rojo, Seguridad de la fuerza
aérea (retirado).
Philip Giraldi, CIA, oficial de
operaciones (retirado).
Mike Gravel, ex oficial de control
ultrasecreto, Servicio de Inteligencia en Comunicaciones; agente especial del
Cuerpo de Contrainteligencia y ex senador.
Larry Johnson, ex oficial de
inteligencia de la CIA y ex oficial de contraterrorismo del Departamento de
Estado.
Michael S. Kearns, Captain, USAF
(retiradoret.); ex-Master SERE Instructor for Strategic Reconnaissance
Operations (NSA/DIA) and Special Mission Units (JSOC)
John Kiriakou, ex oficial de
contraterrorismo de la CIA y ex investigador del Comité de Relaciones
Exteriores del Senado.
Karen Kwiatkowski, former Lt. Col., US
Air Force (retirado), at Office of Secretary of Defense watching the
manufacture of lies on Iraq, 2001-2003
Clement J. Laniewski, teniente coronel
del Ejército (retirado).
Linda Lewis, analista de política de
preparación contra armas de destrucción masiva, Departamento de Agricultura
(retirado).
Edward Loomis, científico
computacional en criptología (retirado).
David MacMichael, ex oficial de
estimaciones del Consejo Nacional de Inteligencia (retirado).
Ray McGovern, ex oficial de
infantería/inteligencia del ejército e informador presidencial de la CIA
(retirado).
Eizabeth Murray, ex funcionaria
nacional asistente para Medio Oriente y analista política de la CIA (retirado).
Todd E. Pierce, mayor, oficial de la
corte militar del ejército (retirado).
Coleen Rowley, agente especial de la
FBI y ex consejero legal de la División de Minneápolis (retirado).
Peter Van Buren, miembro del servicio
exterior, Departamento de Estado (retirado).
Larry Wilkerson, Colonel, U.S. Army
(retirado), former Chief of Staff for Secretary of State; Distinguished
Visiting Professor, College of William and Mary
Sarah Wilton, comandante, Reserva
Naval (retirada), y de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (retirada).
Ann Wright, coronel de la reserva del ejército (retirada) y ex diplomática estadunidense que renunció en 2003 en oposición a la guerra en Irak.
FUENTE: LA JORNADA