¡No la quieren! Entérese por qué María la Chik-Flada anda como alma en pena en Washington

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La Chik-Flada, María Corina Machado
Cortesía Internet

Publicado: 28/01/2026 08:58 PM

January 28th, 2026
Harry Truman Building.
Sede del Departamento de Estado.
Washington D.C.
PATRIOTA VIP.


Hellooooo my friend furrialeño. How are you?. ¡Brother! El frío que cala los huesos en estas latitudes no le llega ni a los tobillos al que  hoy padece ese extremismo venezolano encarnado en María “La  Chick-flada” Machado y la comparsa que la escolta: pseudo- periodistas, opinadores de alquiler y analistas de cartón piedra,  todos perfectamente alineados, sincronizados… y bien remunerados.

El estruendoso fracaso de su excursión por la Casa Blanca, las declaraciones repetitivas y cada vez más contundentes del presidente Donald Trump, tienen completamente descompuesta a LaChik-flada: tiene  los ojos volteados, nervios de punta y un discurso anclado en el  berrinche permanente. Cuando la realidad no obedece al libreto,  solo queda el pataleo… y ya ni eso convence.

¡Hermano! Vayamos a los hechos recientes. Finalmente, tras días de presión, lamentos y empujones de pasillo, María Corina consiguió la foto que tanto anhelaba y que venía mendigando con  una insistencia casi infantil. Llegó al Departamento de Estado para  reunirse —como ya es costumbre— sin prensa, sin declaraciones  y a puerta cerrada, con Marco Rubio. Un encuentro que, siendo  honestos, no pasó de lo estrictamente protocolar, más cercano a  un trámite administrativo que a un espaldarazo político. Ya te diré  por qué.

Nuestra siempre diligente amiga La Charlotte —no olvides saludarla en inglés— estuvo allí y me contó todo, sin adornos, sin eufemismos y sin anestesia. Según Charlotte, Machado llegó con  la clara intención de presionar a Rubio para que le “hiciera llegar”  a la Casa Blanca su dramática preocupación por el supuesto daño  “exponencial” que —según ella— comete Donald Trump cada vez que  reafirma, sin titubeos, su sólida confianza y sus buenas relaciones  con el liderazgo de nuestra presidenta encargada Delcy Rodríguez.

Pero la cosa no quedó ahí. Según La Charlotte, Machado incluso se atrevió a reclamarle a Marco Rubio, rozando el ruego, que moderara o  directamente cambiara el discurso. ¿La razón? Ese  reconocimiento público que hacen a las relaciones con Venezuela  desmantela, pieza por pieza, la narrativa apocalíptica que ella y su entorno intentan imponer a diario a través de sus maquinarias de  propaganda y sus ya conocidos laboratorios del terror.

Lo cierto es que Rubio escuchó, asintió y pasó página, como quien oye llover mientras revisa la agenda. Otro detalle clave del  encuentro, según La Charlotte, es la desesperación evidente de “La Chick-flada”, que no sabe qué hacer en Washington D.C., pese  a repetir como mantra que “pronto volverá” a Venezuela. Sus propias acciones —como la instalación de una oficina a un par de  cuadras de aquí— confirman exactamente lo que te advertí la semana pasada.

El mensaje fue breve, seco y lapidario, resumido en tres palabras que pesaron más que cualquier discurso grandilocuente, más que  cualquier relato épico prefabricado: “Usted no va.” A esta altura del partido, es evidente que María “La Chick-flada”  Machado se ha convertido en esa carga incómoda que nadie quiere cargar dentro de la administración del presidente Trump. Y, como ya ha  ocurrido otras veces, intentarán vender el encuentro como una épica sublime, un supuesto espaldarazo histórico. Pero la realidad,  la que se cocina tras bastidores, es otra muy distinta… y cada vez  más difícil de maquillar. A María “La Chik-flada” Machado se le agotan las opciones y el  margen de maniobra se le estrecha a velocidad de vértigo. Necesita, con urgencia casi desesperada, fabricar un hecho de  conmoción internacional que le permita volver a la palestra, recobrar algo de relevancia y reclamar ese “rol protagónico” que  solo existe en su propio relato. Sin estridencia mediática, su figura  se diluye; sin titulares, simplemente desaparece.


Pero el verdadero problema de Machado no es la falta de escándalos, sino la falta de credibilidad. La propia inteligencia de Estados Unidos ha dejado claro —sin ambigüedades ni  eufemismos— que Machado no reúne las condiciones mínimas para dirigir el país: carece de fuerza real, no controla ningún factor  decisivo y un eventual “gobierno” bajo su conducción sería, en el  mejor de los casos, frágil y de corta duración. En otras palabras,  no inspira confianza ni como proyecto ni como solución. Y cuando  ni siquiera Washington te ve como una apuesta viable, lo que  queda no es liderazgo, sino pura fantasía política sostenida a  punta de propaganda.

AUDIENCIA EN EL SENADO

¡Brother! La ya conocida —y persistentemente vergonzosa— falta de   credibilidad de María “La Chik-Flada” Machado volvió a quedar al  desnudo. Esta vez no hubo filtros, maquillaje ni épica de redes  sociales que la salvara. El escenario: el Comité de Relaciones  Exteriores del Senado de Estados Unidos. El momento: la  comparecencia de Marco Rubio. Lo que prometía ser un acto  heroico para el extremismo venezolano terminó convertido en un  boomerang político directo a la cara.

Los sectores más radicales llegaron convencidos de que Marco Rubio entraría como un cowboy de película barata y le daría una patada  a la mesa, discurso incendiario y una lluvia de sanciones verbales  contra el chavismo. 

La audiencia, que se extendió por casi tres horas, fue una sesión intensiva de choque con la realidad para quienes prefieren habitar la burbuja del grito fácil y la consigna reciclada. Rubio —con quien, sobra decir, existen profundas y evidentes diferencias  ideológicas— hizo exactamente lo que el extremismo aborrece: pensó en términos pragmáticos. Sin aspavientos ni delirios  mesiánicos, reconoció el liderazgo actual de Delcy Rodríguez y los esfuerzos del Estado venezolano por preservar la estabilidad  interna.

El resultado fue incómodo, casi doloroso para más de uno. No hubo aplausos para la narrativa del “colapso inminente”, ni señales  de respaldo a la fantasía de un cambio político importado por delivery desde Washington. Lo que sí hubo fueron silencios largos,  gestos tensos y la confirmación tácita de una verdad que muchos  se niegan a aceptar: María Machado no tiene —ni tendrá—  posibilidad real de ejercer el poder en Venezuela.

EL AVANCE DE LAS RELACIONES

¡Diosdado! Más allá de la lluvia interminable de fake news y de la campaña orquestada —torpe, por cierto— para dinamitar los  acercamientos entre Estados Unidos y Venezuela, lo cierto es que  ni el ruido mediático ni la histeria oposicionista han logrado cortar los canales de comunicación real entre ambas potencias. No es invento: la Casa Blanca ha rebajado el perfil de los discursos y  admitido públicamente que mantiene “una relación fluida” con el  Gobierno venezolano, a pesar de los berrinches. ¡Brother! como  siempre, el tiempo se encarga de desmentir los titulares  rimbombantes que la oposición antidemocrática intenta fabricar a  diario.

Al final, los operadores del caos pueden seguir gritando desde sus  laboratorios de desinformación, pero la diplomacia —la real, la que  no pasa por redes sociales ni por opinadores de alquiler— sigue  haciendo su trabajo, incluso con contactos y pasos concretos que  apuntan a un entendimiento soberano, digan lo que digan.

¡Hermano!, es precisamente lo que más les duele a quienes se alimentan de titulares apocalípticos: la realidad avanza a su ritmo,  mientras ellos se quedan atrapados en sus propias mentiras.

A pesar de que el propio presidente Trump les contradice con declaraciones públicas, afirmando que mantiene una relación fluida con Caracas pese a las diferencias, ellos insisten en inventarse novelas que ni el mejor guionista de atrevería a lanzar. Y aquí está el verdadero  drama de la oposición: su narrativa se derrumba por su propia  incapacidad para asumir la realidad. Necesitan titulares  escandalosos, gritos y fotos que simulen relevancia, pero en el  fondo saben que su  espacio político se está reduciendo, que sus  “espaldarazos internacionales” son más bien actos simbólicos que  nadie toma en serio.

LA GUERRA INTERNA EN EL EXTREMISMO

My friend furrialeño. Y si pensabas que ya habíamos visto lo peor  de este pastel de desastre llamado oposición apátrida… agárrate,  porque aquí viene la cereza podrida. Como siempre, a lo único que  parecen responder estos muchachos es al dinero, la plata y nada  más. Y no lo digo en sentido figurado: lo que hoy presenciamos en  plena vista es una pelea a muerte dentro del equipo de Vente  Venezuela con pseudo‑influencers y youtubers que hasta hace  poco eran usados como meros preservativos mediáticos, útiles   para inflar su narrativa distorsionada sobre nuestro país y que  terminó en un cruel y sangriento  taque contra Venezuela el 3 de  enero.

Como dice el viejo refrán, “el Diablo siempre cobra a quien le sirve”, y a toda esa camarilla la han mandado directo a la banca:  bloqueados, cancelados y fuera de juego. En redes algunos hablan  de “diferencias de pensamiento”, pero la verdad es mucho más  simple y brutal: hay una rebelión dentro de la propia finca de la  “Chick‑FladaMachado porque, claro, no quieren compartir las  tajadas del pastel que se han estado embolsillando aquí en  Estados Unidos para seguir alimentando su maquinaria de  propaganda. Quieren dividir al chavismo se dividieron ellos. ¡Diosdado! la pelea no es una disputa ideológica, ni un choque de  visiones políticas… es una guerra por la caja chica, una lucha intestina por ver quién se queda con la mayor parte del botín  mientras gritan que “luchan por Venezuela”.

Al final, lo que queda es innegable: la oposición del autoexilio dorado, ya no es un actor político serio, sino un espectáculo de  egos inflados, triquiñuelas económicas y máscaras que se caen  con cada movimiento. Su única revolución es la del bolsillo propio,  mientras la política real sigue avanzando, silenciosa y efectiva,  dejando en evidencia que la verdadera fuerza no está en gritar mas  fuerte, sino en saber replegar, avanzar, construir y sostener resultados.

RECUERDA QUE SOY TU AMIGO, FINO, FITNEES E IMPORTANTE.
CAMBIO Y FUERA.
                        



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