¡Ansiedad disfrazada de estrategia! Sepa el "tourshow" que realizará la Sayona para tapar su fracaso

La Chick‑Flada no es más que un espectáculo en ruinas: inflada por su propia vanidad, pero desinflada por el poder de la realidad, que no entiende de cuentos de hadas ni de fantasías mediáticas
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Publicado: 08/04/2026 10:04 PM


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April 8th, 2026.
The Capitol - U.S. Congress
Entre Constitución e Independencia Avenue, Washington, DC.
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Helloooooo, my friend furrialeño! How was your Holy Week? Amigo, aprende conmigo: eso significa, ¿cómo estuvo tu Semana Santa? Te cuento que ya regresé a The United States después de mis merecidas vacaciones en Cayo Sombrero, en Falcón… y mira, eso estaba a reventar; no cabía ni un alma, pero sí sobraban miraditas, gestos y cuentos por echar.

Peroooo… ¡Diosdado!, si yo te contara lo que ocurrió, tú no me creerías. Pero como sabes que no soy escaparate de nadie: Adivina, adivinador, quién apareció por ahí (…..) ese mismo el que tú y toda la audiencia está pensando. Llegó luciéndose como todo un pavo real, mostrando su kit playero, bien campante, como si nada. No diré nombre, pero próximamente habrá señales.

¡En fin!, vamos a lo nuestro que en Washington DC han ocurrido varios hechos importantes.

¡Brother! Con el paso de las horas y los días, la narrativa de “La Chick‑Flada” Machado y su grupo de vendedores de humo, se diluye con una torpeza casi admirable.

Cada intento de vender la fantasía de un supuesto “respaldo absoluto” del pueblo venezolano, termina en el mismo espectáculo predecible: propaganda inflada, cifras infladas y una credibilidad en caída libre que ya no engaña a nadie, ella solita se ganó que la cataloguen como un estorbo y que en cada encuentro le digan “usted no va”.

Eso fue exactamente lo que ocurrió en la última reunión que sostuvo “La Chick‑Flada” con el secretario Marco Rubio en el Departamento de Estado. A la señora en cuestión le tocó tragar grueso y el sabor de boca fue más amargo que el que sintió en su última y brevísima reunión con Donald Trump.

Nuestro amigo MilkeWake —instalado cómodamente en las altas esferas del poder en Washington D.C.— me contó con lujo de detalles lo que realmente ocurrió en ese encuentro. Según MilkeWake, Machado llegó con la misma cantaleta de siempre: la de esa niña malcriada que cree que sin ella nada es posible o factible. Lo que no imaginó es que Rubio le leería la cartilla desde la A hasta la Z. Palabras más, palabras menos: Machado no es tu momento. Ahí le recordaron lo que propio Trump ha dicho en público sobre la relación con Venezuela y sus autoridades.

Eso, según MilkeWake, dejó a la Chickflada literalmente tirada en el suelo y llorando. Pero el golpe definitivo fue cuando le anunciaron que las sanciones de la OFAC contra la presidenta encargada Delcy Rodríguez serían levantadas.

Cuando la noticia cayó, Machado quedó cara a cara con la verdad: todo su relato grandilocuente, sus fanáticos prepagados y sus supuestas alianzas estratégicas con el gobierno de Estados Unidos se desmoronaban ante sus ojos. La fantasía de “yo opero con Trump” quedó al descubierto como lo que siempre hemos advertido: humo, fuegos artificiales y teatro barato. Ella, atrapada en su propio espectáculo de autoengaño, no pudo maquillar ni un solo gesto, la realidad es evidente y palpable.

Pero el encuentro no terminó allí. Según MilkeWake, a Machado le ratificaron una vez más el contundente mensaje que se ha convertido en su peor pesadilla: “usted no va”. Tanto es así que, en los pasillos del State Department, le recomendaron a "La Chik-flada" que se dedique a visitar la diáspora, a dictar conferencias, a invertir su tiempo en algo más real que intentar prender un hervidero en Venezuela.

Y así quedó la escena: Machado, rodeada de sus aduladores prepagados, enfrentando la cruda realidad de que su narrativa fue devorada por los hechos. Todo su postureo, sus selfies, sus consignas vacías y su teatro político se estrellaron contra la pared de la política real. Al final, la Chick‑Flada no es más que un espectáculo en ruinas: inflada por su propia vanidad, pero desinflada por el poder de la realidad, que no entiende de cuentos de hadas ni de fantasías mediáticas.

EL DOBLE JUEGO SUCIO DE LA CHICK-FLADA

¡Brother! Si hay algo que el presidente Donald Trump y su entorno no perdonan es la traición. Eso te lo vengo diciendo desde hace rato. Y lo que te voy a contar no es cuento: nuestro querido amigo Murphy —patriota cooperante en el FBI— me soltó que a “La Chick-Flada” Machado y a todo su combo les están siguiendo cada paso con lupa, porque saben perfectamente que andan jugando a dos bandas, con esa mezcla de torpeza y soberbia que ya se les volvió marca registrada.

Según Murphy, Machado se mueve en un plan bajo cuerda, oscuro y bastante rudimentario, intentando empujar escenarios de desestabilización para luego salir —como actriz de tercera en obra repetida— a vender el libreto de siempre: que el Gobierno venezolano no tiene control, que el país está al borde del colapso y que el caos lo domina todo. Un guion reciclado y cada vez más inverosímil… pero que ella insiste en repetir como si la audiencia no se hubiese cansado del mismo truco barato.

Y aquí viene lo más revelador: en ese tablero donde ella cree que está moviendo piezas, ya la tienen perfectamente medida. No por estratega, sino por predecible. ¡Hermano! mientras María Corina intenta infiltrar, agitar y fabricar conflictos en Venezuela, lo único que deja en evidencia es su desesperación por sostener un espacio que se le derrite en las manos. No es cálculo político… es ansiedad disfrazada de estrategia.

Machado —según Murphy— apuesta a un escenario casi infantil: que Trump tropiece en las elecciones de medio término y que, en ese rebote, los demócratas le abran una puerta para forzar su entrada en el tablero venezolano. Una jugada tan ingenua como desconectada de la realidad, sobre todo cuando ni siquiera dentro de Washington ha logrado consolidarse como una opción confiable o prioritaria.

Al final, lo que intenta vender como “estrategia” no es más que un montaje torpe: ruido sin impacto, drama sin consecuencias reales y un teatro político que ya nadie se toma en serio. Porque cuando tu única carta es fabricar caos para justificar tu discurso, no estás haciendo política… estás montando un espectáculo barato.

Y ahí es donde se le cae todo, hermano: no por persecución ni por conspiraciones, sino por algo mucho más simple y devastador… porque ya dejó de ser relevante incluso para quienes antes la escuchaban.

MACHADO WORLD TOUR 2026

¡My friend! Ante el monumental fracaso de “La Chick‑Flada” Machado en Washington, no le queda otra que lanzarse a otra gira internacional, suplicando que alguien —aunque sea por curiosidad morbosa, lástima o simple entretenimiento— le devuelva la ilusión de que todavía tiene algún tipo de relevancia política.

María Corina, en su demagogia y acordándose, por cierto, de Inmundo González, ha convocado a la diáspora venezolana a otro show para intentar no desaparecer del radar. Pero el escenario sigue siendo el mismo: engañar a los venezolanos, inflar promesas vacías, llenarles de mentiras e ilusiones y jugar con su desesperación, como si la política fuera un espectáculo de circo donde ella es la estrella de su propio delirio.

¿Recuerdas a Michi, la amiga que le lleva el alcohol escondido a Inmundo? Pues me adelantó que ya está todo listo para su visita con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. Ellos, junto al Partido Popular y Alberto Núñez Feijóo, buscan aprovechar la gira de Machado para eclipsar la cumbre progresista que liderará Pedro Sánchez, dejando clarito que la presencia de María Corina se utiliza como un accesorio político para generar caos en la política interna de España.

REDACCIÓN MAZO

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