Asesinato de Bernardo Jaramillo: Retrato del accionar criminal de la oligarquía y Estado colombiano



22/03/2019 09:46 AM

El 22 de marzo de 1990 fue asesinado el candidato presidencial colombiano, Bernardo Jaramillo Ossa, quien fue víctima de la oligarquía y élite política neogranadina, que veían en la figura de este joven militante del Partido Comunista, un peligro para sus intereses y el negocio del narcotráfico. 

Nació en el seno de una familia trabajadora de Manizales. Jaramillo Ossa desde muy joven se destacó por su lucha por los derechos de los estudiantes, jornadas de batalla durante la cual conoce al líder izquierdista y su mentor político, Rubén Darío Castaño, luchador sindical quien también fuera asesinado en manos del sicariato. 

Durante este tiempo militó en el Partido Comunista de Colombia y luego se unió al movimiento de colación de partidos de y movimientos de izquierda, la Unidad Patriótica, donde apoyó la candidatura presidencial de Jaime Pardo Leal, quien se había convertido en el favorito para obtener la victoria, que no alcanzó debido a su asesinato el 11 de octubre de 1987

Este prominente líder, decide lanzar su candidatura tras el asesinato del también candidato presidencial liberal, Luis Carlos Galán, a quien había manifestado su admiración por su lucha contra la narcopolítica y el dominio de la oligarquía colombiana que sumergía al pueblo en la más profunda de las miserias. 

Durante el desarrollo de la campaña presidencial, Bernardo Jaramillo Ossa acude a una farmacia en compañía de su esposa, donde al salir es encarado por un sicario que sacó una ametralladora Mini Ingram y disparó contra el candidato segándole la vida. 

Con esta muerte, Jaramillo Ossa se convertía en el cuarto candidato presidencial asesinado en Colombia desde 1948 y el primero de ese año 90, donde, luego de transcurrido un mes, el 26 de abril fue asesinado Carlos Pizarro, otro aspirante presidencial de la izquierda neogranadina, quien también fue ametrallado. 

Hoy a 29 años de este asesinato, Colombia sigue sometida a los vejámenes de una oligarquía narco-paramilitar y asesina, que obediente a los mandatos del imperialismo norteamericano, sigue hundiendo al pueblo colombiano en la más profundas de las miserias y la sumisión, bajo la amenaza de la muerte y destrucción. 

"Yo pienso que, con toda serenidad lo digo y a veces con frialdad, que yo se que me van a asesinar."

Bernardo Jaramillo Ossa

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