Del desarrollo desigual al desarrollo de la vida (II)

El capitalismo desarrolla el subdesarrollo. Eduardo Galeano.
Contrainfo.com

07/06/2022 05:00 PM

En vista de que los Pueblos ancestrales no tienen la misma concepción de la naturaleza que tienen los países del mal llamado primer mundo, ¿nos atreveremos a explotar la Pachamama de la misma manera que lo hacen ahí?

Para Latinoamérica, el capitalismo lo único que sabe desarrollar son las fuerzas productivas y el capital a costa del ser humano y la naturaleza; se trata ahora de desarrollar el ser humano y la naturaleza a costa del capitalismo. Esto quiere decir que hay que pasar de dar prioridad a la mercancía y al capital, a un nivel superior; en el que la vida humana y de la naturaleza sean los protagonistas principales, y para esto, la experiencia histórica y cultural de los Pueblos condenados al olvido, ahora se torna fundamental, sobre todo cuando existe la posibilidad de que la naturaleza y la vida que ella produce se puede agotar.

Como se sabe, el tipo de relaciones que el capitalismo produce es parte de su concepción estructural, éste necesita tener sus propios dominados, sus pobres para explotarlos, dependientes para poder vivir. Además necesita que ésta diferencia de clase sea profunda, para ellos no tener peligro de ser alcanzados por los dominados.

Según ésta lógica, tal como lo explicó el filósofo boliviano Juan José Bautista Segales, en su libro: Hacia la Descolonización de la Ciencia Social Latinoamericana, que planteó que: “… para progresar conforme a la imagen que han proyectado como desarrollo, tendríamos que hacer lo que ellos han practicado: explotar el trabajo humano de otros pobres y explotar la naturaleza. Es por esto que, para poder desarrollarnos, necesitamos producir otra concepción de desarrollo…”.

Es importante tener presente que los Pueblos latinoamericanos no están en contra del progreso, sino en contra de la forma concebida que nos ha subdesarrollado; la que el capitalismo produce de forma estructural para mantenerse como forma de dominación.

Toca entonces repensar y revisar nuestras prácticas en Revolución, a cómo debe ser la relación entre los hombres y la naturaleza, otra sociedad; estar alertas de no reproducir lo anterior y eliminar la brecha del crecimiento desigual, dirigido al valor de la vida, por encima de lo económico, no menos importante, pero desde el respeto, nuevas relaciones producción, sostenibles en el tiempo y en armonía con la naturaleza.

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