Dime con quién andas y te diré quién eres: Conozca a los amigos de Marco Rubio
Escucha esta noticia: 🔊
Tu navegador no muestra audio
Publicado: 05/04/2025 09:08 AM
Marco
Rubio, el exsenador estadounidense y ahora Secretario de Estado de EEUU, ha mantenido una obsesión con Venezuela desde su inicio en la
política, que pareciera tener como objetivo desviar la atención de los medios
sobre sus prácticas y vínculos con el narcotráfico.
Con sólo 16 años, era un estudiante
en el South Miami High cuando su familia se vio envuelta en un caso muy
polémico para la fecha (1987) llamada Operación Cobra, la maniobra más
importante de ese año contra el narcotráfico en el sur de Florida.
De acuerdo a la
investigación realizada por Univision Investiga en julio de 2011,
“los fiscales federales en Miami ordenaron el embargo de la casa
donde Bárbara Rubio, hermana de Marco Rubio vivía con su esposo Orlando Cicilia. La fiscalía dio a conocer que la casa estaba
siendo utilizada para actividades que violan las leyes sobre drogas. Otra
propiedad de la pareja, que se encuentra en lo que hoy es un edificio de
oficinas, también fue objeto de embargo por la misma razón”.
Añade la investigación
que “a pesar de que Bárbara Rubio no
fue arrestada ni acusada, su esposo Orlando
Cicilia fue declarado culpable y
condenado a 25 años de prisión por conspiración para distribuir cocaína y
marihuana, además de pertenecer a una organización criminal implicada en la
muerte de un informante federal, así como el soborno de varios oficiales de la
policía de Miami”.
Sin embargo, en los
registros federales a los que tuvieron acceso el equipo de investigación de
Univisión, Cicilia fue identificado
como miembro de un grupo de narcotraficantes liderada por Mario Tabraue, un cubano-americano conocido por el tráfico ilegal
de animales exóticos.
Sobre este episodio
familiar, señaló Univisión que Marco Rubio no dio detalles durante su
campaña electoral de 2009 para el Senado de EEUU, debido a que “es un tema del que el senador no quiere hablar”.
La estrecha amistad de Marco Rubio y Álvaro Uribe
Respecto a esta relación
que tiene más de 20 años y es muy conocida en los escenarios políticos
estadounidenses, a tal punto que “en Washington,
hubo chistosos que lo llamaban 'Narco' Rubio por su cercana amistad con el colombiano Álvaro Uribe, una relación cada vez más fuerte entre el político de
la Florida con el expresidente de Colombia que se convirtió poco a poco
en una alianza que ahora hace fruncir el ceño a más de un observador”. Así lo
detalló el periodista canadiense radicado en Cuba, Jean-Guy Allard.
Allard explicó que “Rubio y Uribe, además de ensañarse contra Venezuela y sus aliados, llevan episodios en su historial que les
vinculan, de una manera u otra al narcotráfico… lo que abre bien grande la
puerta a delicadas conjeturas que no han sido esclarecidas por parte del
gobierno estadounidense”.
También describe que fue en “el estado de la Florida,
donde Marco Rubio prosperó,
protegido de prominentes miembros de la mafia cubanoamericana. Esa jauría
domina desde hace medio siglo la vida política no solo de Miami y de New Jersey sino también de Washington, donde sus más conocidos
miembros como Bob Menéndez e Ileana Ros-Lehtinen, orientan a menudo
la política exterior de la nación”.
Añadió el periodista Allard que “contrario a la leyenda de víctima del régimen castrista que Rubio se fabricó
durante años, cuando vivía de la retórica anticubana que prosperaba en Miami, estrechaba lazos con actividades
asociadas al tráfico y distribución de narcóticos”.
Uribe, amigo de Marco Rubio y socio de Pablo Escobar
Sobre esto, traemos una investigación
realizada por los periodistas colombianos Norberto
Emmerich y Joanna Rubio en la
que vinculan, con detalles, la cercanía de estos personajes. Ahí describen que “en
los años 90 Álvaro Uribe Vélez y Pablo Escobar Gaviria eran amigos y
socios comerciales; mientras Escobar
murió en un enfrentamiento policíaco en 1993, Uribe se convirtió en presidente de Colombia”.
Detallaron los periodistas
que el senador Álvaro Uribe Vélez, es
oriundo de Antioquia, cuyo padre, Alberto Uribe Sierra, quien era un
reconocido narcotraficante de la región, le otorgó licencia a muchos de los
pilotos de los narcos, cuando fue director de Aerocivil.
En 1983, Uribe Sierra fue
asesinado cerca de su finca La Guacharaca, en Antioquía y a su entierro asistió el entonces presidente de la
República, Belisario Betancur y parte de la crema y nata de
la alta sociedad de ese departamento, esto en medio de protestas de quienes conocían sus
vínculos con la producción de cocaína.
Emmerich y Rubio expresan, en su análisis del caso
publicado bajo el título Álvaro Uribe: el verdadero patrón del mal,
que “es claro que hablar de Uribe es
hablar de poder y de narcotráfico”.
Según la investigación, Uribe aplicó en Colombia lo que aprendió en un curso de resolución de conflictos en
una escuela afiliada a la Universidad de Harvard y terminó pactando con el
líder paramilitar Carlos Castaño,
gran socio y protector del narcotraficante Orlando
Henao, que estaba presente en todo el nordeste del país hasta la frontera
con Ecuador; esto con la venia de los
senadores Bob Menéndez y Marco Rubio, de New Jersey y Florida
respectivamente.
Por otra parte, el
periodista y escritor colombiano, residente en París, Hernando Calvo Ospina, en su libro Colombia,
laboratorio de embrujos. Democracia y terrorismo de Estado, describió, entre
otros muchos detalles reveladores, cómo el 30 de julio del 2004 la Presidencia
de Colombia rechazó públicamente un
documento desclasificado de la Defense
Intelligence Agency (DIA), uno de los servicios de seguridad más secretos
y poderosos de EEUU.
Señaló Calvo Ospina, que el informe dice en su aparte: “Álvaro Uribe Vélez, político y senador
colombiano, colabora con el Cartel de
Medellín desde altos cargos en el gobierno. Uribe estuvo implicado en actividades de narcotráfico en EEUU. Asesinaron a su padre en Colombia por conexiones con el tráfico
de narcóticos. Uribe ha trabajado
para el Cartel de Medellín y es amigo personal de Pablo Escobar Gaviria...”
De
Miami a Bogotá, intereses comunes
Durante el Gobierno de Santos en 2014, la prensa bogotana, a principios de noviembre de ese año, cubrió la noticia de “la visita del senador
por la Florida, Marco Rubio, quien suena
como candidato a la presidencia de EEUU,
realizó una visita a Colombia por
dos días; la noche de su primer día en el país, se reunió con Uribe y su gente en un salón discreto
de un bar exclusivo de la capital”.
En las notas de la prensa colombiana señalaban que “Rubio viaja hasta Colombia en calidad de miembro del Comité de Inteligencia del Senado y el Comité de Relaciones Exteriores del Senado,
para tratar temas de interés. El encuentro entre los dos políticos es de socios
y fraternizan sin protocolo”.
Según lo publicado sobre las
conversaciones, “Uribe criticó
duramente los diálogos de paz con las FARC,
frente a lo cual el senador Rubio le
expresa toda la solidaridad y preocupación”.
También, informó el diario El
Colombiano que "aunque los
integrantes del CD (el partido de Uribe),
por respeto, no revelaron los nombres de los congresistas con los que se
entrevistaron, en redes sociales se supo que estuvieron con el senador
republicano Marco Rubio, los
representantes republicanos, Ileana
Ros-Lehtinen, Mario Diaz-Balart,
y el demócrata Henry Cuéllar
agendado una nueva reunión en Washington para febrero de 2015”.
Respecto a lo publicado
sobre los reportes de ambas reuniones, la de Bogotá y la de Washington,
el diario El Colombiano escribió que “por discreción, no se mencionó a Venezuela, tema al cual los dos
políticos consagran gran parte de su tiempo, denunciando con vehemencia a la Revolución
Bolivariana y conspirando con sus peores elementos. Mucho menos discreto era Álvaro Uribe cuando se fotografió con el líder terrorista venezolano Lorent Gómez Saleth, poco antes de su
captura y de su entrega por parte del Gobierno de Colombia a Venezuela. Tampoco
la discreción de Rubio, en Miami, conspirando alegremente con
prófugos venezolanos reclamados por la justicia venezolana”.
Desde 2010 la amistad entre Rubio y Uribe se ha consolidado con intereses comunes como Venezuela, Cuba, la presencia militar estadounidense en Colombia, las negociaciones con el paramilitarismo, las rutas para el narcotráfico, entre otros; así como la estrecha relación que estos personajes tienen con la derecha fascista nacional, como María Corina Machado y Edmundo González.
AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO