El día que Caracas se desbordó en amor a Chávez
AlbaCiudad.org
Publicado: 04/10/2018 06:00 AM
Ni el inclemente sol que desde muy temprano aquel 4 de octubre de
2012 cubrió el cielo caraqueño ni el inmenso aguacero que cayó en la capital
pasado el mediodía, impidieron al Comandante Eterno, Hugo Chávez Frías,
realizar su apoteósico cierre de campaña en la avenida Bolívar de cara a la
elección presidencial del 7 de octubre.
Caracas se desbordó en amor a Chávez. Una gran avalancha de pueblo
desde muy temprano inundó siete importantes avenidas de la capital. Las calles
de la ciudad de los techos rojos se quedaron pequeñas ese día, ante la inmensa
multitud de revolucionarios que acudió en apoyo a su líder.
La canción: Chávez corazón del pueblo, tema musical que identificó la
campaña del candidato revolucionario a la reelección, se escuchó continuamente
en las avenidas Bolívar, Universidad, México, Fuerzas Armadas, Baralt, Lecuna y
Urdaneta.
Los muñecos representativos del Comandante no faltaron, las camisas
con su nombre o con sus ojos estampados en ella también estuvieron presentes,
las banderas de Venezuela ondeaban incesantemente, y en todas las calles,
avenidas y esquinas el pueblo no dejaba de gritar: “Chávez se queda, el
Comandante, se queda”, “Son 10, son 10 millones, son 10”, “Chávez, te amamos”,
“Chávez hasta el 2021”; “Chávez corazón del pueblo”, “Y no se va, y no se va,
el Comandante no se va”.
Entre bailes, música, camaradería, alegría, emoción y buenos deseos,
los revolucionarios esperaron al Arañero de Sabaneta.
Primero lo hicieron bajo un intenso sol en horas de la mañana. Luego,
cuando pasada la 1 de la tarde y el cielo de Caracas se comenzó a nublar y
pronosticaba el gran aguacero que estallaría minutos después. Los
revolucionarios no abandonaron a su líder, sino que continuaron desplegados en
las calles, al pie del cañón.
Pasadas las 2:30 pm cuando Hugo Chávez llegó a la tarima principal
dispuesta en la avenida Bolívar, saludó a los jóvenes presentes en ella,
estrechó sus manos, mientras al fondo se escuchaba la voz de José Vicente
Rangel, quien se dirigía al Poder Popular, destacando las virtudes y propuestas
del candidato.
Pasados unos minutos, el entonces coordinador nacional de
Movilización del Comando de Campaña Carabobo, Darío Vivas, tomó el micrófono
para anunciar: “¡Y ahora y para siempre el candidato de la Patria Hugooooo
Cháveeeeez! ¡Viva nuestro Comandante!”, exclamó con un ensordecedor grito,
mientras el pueblo no paraba de expresar vivas al gladiador.
En medio de una ola de aplausos hizo su entrada triunfal. Ataviado
con un impermeable azul cerrado hasta el cuello mientras gotas de lluvia
cubrían su cabeza y empapaban todo su cuerpo, el candidato de la Patria
recorrió la tarima, que tenía un pasillo largo, con un micrófono en la mano
para acto seguido, entonar las gloriosas notas del himno nacional acompañado
siempre por sus seguidores quienes no dejaban de aplaudirlo y saludarlo, gesto
a los que él respondía alzando su mano al aire.
Durante su discurso ante la enorme marea de pueblo que ese día anegó
Caracas, pronosticó que el 7 de octubre obtendría una victoria popular. “Le
vamos a dar una paliza a la burguesía, va a ser una victoria popular,
bolivariana”, dijo en medio de aplausos.
Agradeció el poder estar junto al pueblo venezolano: “Yo le doy
gracias a Dios, le doy gracias a la vida, como dice la canción, por haberme
dado tanto. Aquí está Chávez de pie con ustedes y hay un solo grito que se oye
por toda Venezuela, gana Chávez el 7 de octubre, porque Chávez son ustedes, es
la Patria”.
“En el 2012 Venezuela hoy está viva y camina (…) Venezuela,
Venezuela”, dijo para a continuación entonar el coro de la canción Venezuela,
que reza: Llevo tu luz y tu aroma en mi piel, y el cuatro en mi corazón llevo
en mi sangre la espuma del mar y tu horizonte en mis ojos, tema que de
inmediato comenzó a entonar su quórum para acompañarlo.
Manifestó que con la llegada de la Revolución “Venezuela resucitó de
entre los muertos y hoy vive la Patria, la Patria joven, muchachos”. Agregó que
“por nada en el mundo nosotros vamos a permitir que vuelvan a aniquilar a
Venezuela y eso es lo que está en juego el 7 de octubre, nos estamos jugando la
vida de Venezuela”. Estas palabras ocasionaron que la multitud al unísono
exclamará: “¡Uh, Ah, Chávez no se va!”.
El líder venezolano dijo que antes de la llegada de la Revolución al
poder había pobreza y miseria: “En apenas 10
años hemos bajado la pobreza, en más de la mitad, pero en los próximos seis
años debemos llevar la pobreza a cero en la Patria de Bolívar”.
Recordó que antes de la llegada de la Revolución había como 500 mil
bachilleres sin cupo. “Hoy estamos en el quinto lugar en el mundo en cuanto a
matrícula universitaria. En seis años, debemos estar en el primer lugar”.
Finalizó su discurso exclamando que “con esta lluvia de San Francisco
nos consideramos bendecidos por la mano de Dios, y de Cristo redentor. Nos ha
caído el agua bendita de San Francisco, esto es un preludio de lo que va a
ocurrir el domingo 7 de octubre”, exclamó mientras gotas de lluvia cubrían su
cuerpo.
De manera efusiva expresó: “¡Viva la vida, la Revolución, el futuro! ¡Hasta la victoria siempre! ¡Gana Chávez!”.
Saludó a los presentes de nuevo, y con las gotas cayendo en su rostro brincó, bailó unos minutos al ritmo de las canciones interpretadas por Los Cadillacs, Omar Enrique y Hany Kauam. Y por último, se desplazó en una caravana a recorrer las avenidas donde se encontraban sus fieles seguidores.