EL HOMICIDIO INDUSTRIAL DE TACOA 19 de diciembre de 1982
Publicado: 15/07/2026 09:00 PM
(El Nacional, 2001 y Últimas Noticias, 20 de diciembre 1982)
- La catástrofe natural acaecida el pasado 24 de junio a consecuencia de los dos terremotos consecutivos, ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia, prolongándose ambos por espacio de dos minutos, cuyas impredecibles magnitudes y devastadores efectos han sido catalogados por la empresa japonesa de ingeniería antisísmica y gestión de desastres Miyamoto International, como uno de los tres terremotos más grandes de la historia contemporánea.
- Bien merece recordar, porque es de rigor científico e histórico hacerlo, la tragedia ocurrida en el estado La Guaira a consecuencia del accidente industrial que, por omisión, negligencia e inobservancia de las normas de seguridad de sus propietarios (Electricidad de Caracas, C.A.-EDC) propiedad de la familia Machado Zuloaga, dejó un saldo de 180 personas calcinadas, 300 desaparecidas, 700 personas con quemaduras de primero, segundo y tercer grado, cientos de carros chamuscados y más de 500 viviendas familiares envueltas en llamas que quedaron reducidas a cenizas.
- El caso se refiere a la tragedia ocurrida en Tacoa el domingo 19 de diciembre de 1982, en la Planta Termoeléctrica Ricardo Zuloaga, en la localidad de Arrecifes, entonces Departamento Vargas del Distrito Federal, cuyas víctimas fatales, heridos y sobrevivientes nunca obtuvieron el contundente auxilio inmediato requerido para evitar una catástrofe, que se pudo prevenir, y de como la EDC se lavó las manos ante la muerte de 10 periodistas y trabajadores de medios de comunicación, 42 bomberos y 160 voluntarios, entre pescadores, vecinos, rescatistas de Defensa Civil, Guardia Nacional (GN), Policía Metropolitana (PM), Dirección General Sectorial de Inteligencia y Prevención (DISIP), además de personas desesperadas que huyendo de la gigantesca tormenta de fuego se echaron al mar para morir ahogadas. Hasta un helicóptero de la PM, con tres tripulantes, que sobrevolaba el lugar fue impactado por la onda térmica y explotó en el aire.
- Al día siguiente, lunes 20, los grandes titulares inundaron todos los periódicos con la noticiosa declaración del entonces ministro del Ambiente, Carlos Febres Poveda: “Hubo fallas en la planta”; y el presidente de la EDC, Oscar Machado Zuloaga, tuvo que reconocer que “lo que ustedes han visto por la televisión no fue ni el 10% de lo ocurrido”.
- A pesar que desde las primeras horas se supo sobre el peligro existente, por la magnitud del incendio provocado debido a la primera gran explosión; habiéndose demostrado, según los primeros reportes, que los equipos de prevención de incendios estaban en mal estado, que no funcionaron; que los dispositivos de alarmas no se dispararon; y que el diseño para tales fines era insuficiente para una planta termoeléctrica de esa envergadura, el gobierno de Luis Herrera Campins no hizo nada para minimizar los riesgos inminentes de una segunda explosión. El Gobernador del Distrito Federal, Rodolfo José Cárdenas (famoso por la estafa a la carreta de Chuspa), no ordenó el acordonamiento e inmediata evacuación de la zona, por lo que sobrevino el gran desastre.
- El segundo tanque explotó por sobrecalentamiento (boíl over) o ebullición, horas después, cuando se creyó que las llamas estaban controladas.
- El inmenso poder económico de los culpables, en complicidad con el Gobierno, fue inmensamente superior al de las víctimas, sus familiares y sobrevivientes cuyas casas carros y negocios fueron también arrasados por un torrente de combustible en llamas que calcinó todo a su paso después de haber estallado dos grandes depósitos con 16.000 litros de fuel oil nº 6, propiedad de la familia Machado Zuloaga.
- Tan pronto como se extinguió el fuego, tan pronto se recogieron las decenas de cadáveres, también inmediatamente fue modificada la escena del crimen y se apagaron los grandes titulares que exigían justica para los 180 muertos, 300 desaparecidos y 700 heridos que la familia Machado Zuloaga debía indemnizar.

RESUMEN CRONOLÓGICO:
- A las 5:58 de la mañana de aquel domingo, 19 de diciembre, en una operación rutinaria, el tanquero de la empresa de petróleos Maraven, el Murachi, descargó 16 mil toneladas de combustible fuel oil Nº 6 en el tanque Nº 8 de la Planta Termoeléctrica de Tacoa.
- Dos trabajadores de la compañía, Jesús Manuel Rodríguez y Luis Natera, quienes supervisaban la operación, volaron por los aires muriendo carbonizados en el acto.
- Lo primero que se hizo para determinar la causa de la primera explosión fue buscar los planos donde se indicaban los detalles del sistema de seguridad: válvulas, puntos de agua, vías de escape, extinguidores, etcétera.
- La mayor sorpresa de los técnicos encargados de la planta termoeléctrica fue comprobar que nada de eso funcionaba, que el sistema no servía para nada, que no había siquiera suficiente suministro de agua y espuma (foam) para controlar este tipo de incendios.
- Así se lo hicieron saber al Mayor de Bomberos, José Antonio Bazán; al Teniente Gilberto Pernía García; al Jefe de Bomberos de La Guaira, Mario Francisco Vegas; al Capitán Arminio Guzmán Morales, Jefe de los Servicios de la Central de Bomberos del Distrito Sucre; y a Luis Eduardo Pérez Pérez, Capitán asimilado de los Bomberos Aeronáuticos.
- Tal era el grado irresponsabilidad sobre el grave deterioro y ausencia de sistemas confiables de seguridad industrial, por parte de los directivos de la EDC, que optaron por hacer silencio y no alertaron inmediatamente sobre el inminente riesgo que significaba estar cerca de la Planta Tacoa.
- Seis horas después, todos los antes mencionados bomberos, así como reporteros y brigadistas de Protección Civil murieron, cuando pasado el medio día, a las 12:45 pm estalló un segundo tanque, el Nº 9.
- Y con ellos desaparecieron decenas de personas que estaban montadas en el mismo. Otras no pudieron huir a tiempo para salvarse de la tormenta de fuego que avanzó, en cuestión de segundos, varios kilómetros en torno al depósito siniestrado.
- En el curso de las averiguaciones judiciales, el juez de la causa, Carlos J. Soucre, luego de una exhaustiva investigación forense, determinó que la compañía EDC estaba incursa en el delito homicidio industrial masivo culposo y lesiones culposas múltiples, porque “no funcionaron adecuadamente los sistema contra incendios por falta de mantenimiento, porque no hubo suficiente concentrado de espuma y se encontró que algunas tuberías del sistema estaban deterioradas, no por efecto del siniestro, sino por ausencia de mantenimiento y por haber estado expuestas a la intemperie”.
- Todo ello fue desestimado por el Gobierno, quedando impune el mayor homicidio industrial de nuestra historia.

REDACCIÓN MAZO