EPÍLOGO DE “EL CARACAZO”: LAS MATANZAS Y DESAPARICIONES CONTINÚAN MIENTRAS LO MÁS “IN” DEL “JET SET” SE DIVIERTE
Publicado: 11/03/2026 09:00 PM
(Diario de Caracas, 7 de marzo 1989; revista SIC Nº 513, abril 1989; 2001, 5 y 6 de marzo 1989; Ciudad Valencia, 27 de febrero 2020)

- Mientras los cadáveres seguían amontonándose en las morgues de Caracas, Guarenas, La Guaira, Los Teques, Maracaibo, Barquisimeto, Mérida, Maracay, Valencia y otras ciudades, el gobierno de Carlos Andrés Pérez optó por ocultar la verdad de los más 5.000 muertos asesinados durante los cuatro primeros días de “El Caracazo”, dándole encumbrada relevancia a la visita del aquel señor, Carlos Mount-Baten Windsor, hoy Carlos III de Inglaterra, a Venezuela.
- El 6 de marzo de 1989, en La Casona, residencia presidencial, se dio cita el “jet set” caraqueño. Justo cuando la ciudad estaba sumida en el llanto y la búsqueda de miles de desaparecidos, 500 invitados derrocharon varias decenas de cajas del mejor whisky escocés, champaña y caviar ruso. En La Casona se brindaba y en los barrios las razias policiales descargaban millones de proyectiles contra un pueblo sublevado que cargaba a sus empobrecidas despensas comida, artefactos eléctricos y otros productos de primera necesidad.
- La cifra real estimada del número de balas que el gobierno disparó en esos aciagos días sobrepasa los 4 millones de municiones. Lo cual indica que la masacre duró mucho más de cinco (5) días y las vidas arrebatas por los agentes del Ejército, la DISIP y Policía Metropolitana (PM), supera la cifra prudencialmente calculada en 3.600 muertos.
- Según el General Elio García Barrios, la cuenta oficial fue suspendida cuando superó las 5.000 víctimas. Esto fue ratificado por el Defensor de los Derechos Humanos, el Padre Juan Vives Suriá, quien estaba presente en el despacho del Ministerio de la Defensa donde se dio la orden de parar.
- En un testimonial de Ciudad Valencia, titulado “4 millones de balas se dispararon contra un pueblo desarmado”, un ciudadano estadounidense, John Bryant, testigo de excepción, residente en un barrio pobre de Caracas, dijo: “La sombra de Vietnam es para los Estados Unidos lo que para ustedes es la sombra de “El Caracazo”.
- John Bryant perdió a su padre en la Guerra de Vietnam, lo cual marcó su destino como pacifista comprometido. Trabajaba como voluntario de base en las comunidades cristianas de Petare al momento de la masacre. Fue testigo de excepción de cómo la población sufría una serie de restricciones, escasez de alimentos, allanamientos, persecución, encarcelamiento, asesinatos y desapariciones forzadas. Presenciando a su vez cómo, en esos días, muchos soldados dispararon sus FAL al rostro de las personas por el solo delito de cargar una paca de comida, una paleta de res al hombro o un televisor entre las manos.

REDACCIÓN MAZO