¿Hacia dónde va posición progresista de Alberto Fernández?

Llegado al poder los hechos han demostrado que el Presidente Alberto Fernández implementa una singular metodología de gobernanza no precisamente adherida al progresismo
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28/02/2020 03:44 PM

Luego de los embates del neoliberalismo en la República Argentina durante el gobierno de Mauricio Macrí, se vio despejado el horizonte con la llegada del progresista Alberto Fernández y su acompañante de formula, que parecían prometer grandes expectativas no solo para ese país sino para la región latinoamericana en general, cuya acción podrían detener las actuaciones destempladas de los gobiernos de Jair Bolsonaro en Brasil y Lenín Moreno en Ecuador, quienes junto a la  oligarquía rancia Bogotana solo han causado daños a los procesos integracionista impulsados por Hugo Chávez, Nestor Kirchner y Rafael Correa.


Como tabla de salvación para el movimiento progresista se miro la llegada de Alberto Fernández a la presidencia de la República Argentina, más aun cuando su compañera de formula es la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner heredera democráticamente del poder tras la gobernanza de su esposo Nestor Kirchner un progresista real de la talla del Comandante Hugo Chávez Frías.


Alberto Fernández quien viene de ser jefe de gabinete del presidente Nestor Kirchner, con una gran formación académica y de reconocida proyección política mientras estuvo en el gobierno, razones más que suficiente para que Cristina de Kirchner pulsara una alianza perfecta que los conduciría a retomar el poder democráticamente en ese país donde las políticas neoliberales implementadas por Mauricio Macrí estaban causando grandes estragos en la población en general.


Sin embargo, una vez llegado al poder los hechos han demostrado grandes acontecimientos que permiten desde los interlocutores populares definir que el Presidente Alberto Fernández implementa una singular metodología de gobernanza no precisamente adherida al progresismo clásico implementado por los Kirchner en sus mandatos quienes mostraron ser aliados a los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro oportunamente.


Todo parece recordar que se han cambiado los intereses como diría el ex primer ministro ingles Winston Churchill,  de que en política ...”no hay amigos ni enemigos permanentes, solo intereses”… y que los aliados no son eternos ni los enemigos perpetuos, ... lo cual encaja perfectamente con las constantes declaraciones respecto al gobierno de Venezuela y la situación política interna adoptada por el primer mandatario argentino así como la estrategia de ese gobierno en relación a la renovación del mandato en la Secretaria General de la OEA.


Ha asumido este mandatario ante la prensa (ALN) en su país, que aunque no define al régimen político venezolano como una dictadura por ser cuidadoso con su posición, pero que sí lo ha condenado en numerosas ocasiones por violar los derechos humanos. Aseverando además el señor presidente Alberto Fernández ante los medios  ..”creo que en Venezuela hay un régimen que ha desatendido las reglas democráticas”, lo cual parece ser por exigencias del imperialismo quien ha condicionado  la renegociación con el FMI quien esta asfixiando nuevamente a la Argentina.


Otra situación medio ambigua o contraria al progresismo en la época de Lula, Correa y Chávez, es la posición del actual gobierno de Alberto y Cristina Fernández quien se inclina a dar apoyo a las candidaturas en la Secretaria General de la OEA al embajador Hugo de Zela postulado por el presidente peruano Martín Vizcarra, y no por alguien que evidentemente representa un real y fehaciente progresismo en la región como lo es la ex canciller durante el gobierno del presidente Rafael Correa en Ecuador Fernanda Espinoza, quien además viene de desempeñar una extraordinaria gestión en el seno de la ONU como presidente de la Asamblea General de ese organismo multilateral.


No hay duda que ese candidato peruano para la secretaria General de la OEA, seguía aupando la desintegración y promoviendo grupos paralelos para atacar las democracias progresistas de la región como lo ha ocurrido con el Grupo de Lima.


Es predecible que los hechos apuntan a la desunión, defenestración perpetua de la UNASUR y CELAC, esfuerzos  que marcaron la política de Hugo Chávez y Nestor Kirchner en la construcción de la unidad latinoamericana, pero también  marcan la amnesia política de Alberto Fernández quien debe tener muy claro por haber sido jefe de gabinete durante el gobierno del  presidente Kirchner de cuanto esfuerzo, solidaridad y cooperación técnica financiera y comercial hizo el Presidente Chávez desde Venezuela para ayudar a su país en una de las peores crisis históricas que sufría los argentinos como consecuencia de los grandes compromisos financieros que la sumergían en la hecatombe mundial.


RAFAEL SOSA VARGUILLA 

@rafaeliginio

 

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