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La estrategia de la derecha para invasión a Venezuela: Acusar a Maduro de protestas en la región

Publicado: 24 de octubre de 2019 a las 16:14 | Última actualización: 24 de octubre de 2019 a las 17:07

El mismo presidente Nicolás Maduro se ha mofado de las acusaciones y con un toque de humor se ha autodeominado "Súperbigote" El mismo presidente Nicolás Maduro se ha mofado de las acusaciones y con un toque de humor se ha autodeominado "Súperbigote"

El mismo presidente Nicolás Maduro se ha mofado de las acusaciones y con un toque de humor se ha autodeominado "Súperbigote"
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El rechazo a los gobiernos de derecha y sus políticas neoliberales en la región, es cada vez más latente. Octubre ha sido el mes de despertar de los pueblos. Los primeros en rebelarse fueron los ecuatorianos, quienes desde el 3 hasta el 14 del mes en curso, salieron a las calles a protestar contra las medidas adoptadas por el presidente Lenín Moreno, siguiendo las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Después de intensas jornadas de protestas, de soportar la represión de los cuerpos policiales, de la declaratoria de un estado de excepción, de toque de queda, del  fallecimiento de 10 personas y más de 1 mil 300 heridos, el pueblo ecuatoriano logró que el gobierno de Lenín Moreno, derogara el decreto 883 que viabilizó el incremento de la gasolina y el diesel.

Previo a Ecuador, en Perú, se agudizó la crisis institucional, cuando a finales de septiembre el presidente Martín Vizcarra disolvió el Congreso y la instancia juramentó a la vicepresidenta Mercedes Aráoz, quien luego renunció. En octubre, la crisis institucional persiste en la nación inca.

Colombia no se ha quedado atrás, en lo que va de mes, los estudiantes han vuelto a las calles para exigir al Gobierno de Iván Duque que destine mayores recursos para la educación pública, que sufre un importante déficit financiero.

En Honduras continúan las protestas  exigiendo la salida del presidente Juan Orlando Hernández (JOH), tras conocerse la culpabilidad de su hermano Tony Hernández en hechos de narcotráfico.

Desde comienzo de la semana pasada, estudiantes de educación media en Chile empezaron a impulsar la "evasión masiva" en el metro, levantando torniquetes para ingresar a los andenes sin pagar, esto debido al alza del pasaje; sin embargo las protestas se masificaron el pasado viernes 18 de octubre cuando el pueblo chileno salió a las calles para protestar también contra la desigualdad que reina en la nación suramericana.

Como era de esperarse la respuesta del Gobierno de Sebastián Piñera fue la represión brutal contra los manifestantes, fue la orden de sacar el ejército a la calle. Y muy a tono con la Constitución pinochetista de la “democracia” chilena, el pasado sábado, el  jefe de Defensa Nacional, Javier Iturriaga del Campo, decretó  un toque de queda en las provincias de Santiago, Chacabuco y las comunas de Puente Alto y San Bernardo.

Hasta este martes 15 personas habían fallecido durante las manifestaciones en contra del presidente Sebastián Piñera, según un informe del subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla. La Fiscalía del país informó que ya van 2.151 personas detenidas; mientras que el Instituto Nacional de Derechos Humanos (Indh) registró 84 personas heridas por armas de fuego y 1420 detenidos en hospitales y comisarías.

Estas protestas han provocado la ira del imperialismo estadounidense y sus presidentes y gobiernos lacayos en la región, así como de dirigentes de la ultraderecha venezolana, quienes responsabilizan al jefe de Estado constitucional Nicolás Maduro y a Cuba de las manifestaciones contra las políticas neoliberales.

Unas acusaciones que fueron expresadas inicialmente por el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, y a la que se han plegado luego, la vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, así como dirigentes y prófugos de la derecha venezolana.

Uno de ellos, el prófugo de la justicia, Julio Borges, quien el pasado sábado aseguró en su tuiter que lo que sucede en Chile “no es fortuito, ninguna democracia está a salvo del plan de desestabilización que Maduro y Cuba dirigen”.

Similares comentarios emitió el también prófugo, Antonio Ledezma, quien el pasado domingo, de manera irresponsable responsabilizó a Cuba y Venezuela de las protestas que viven los gobiernos de derecha en la región.

“Es más que evidente que el centro de operaciones está en Cuba y su fuente de finaciamiento en Venezuela. Por eso protegen a Maduro”, escribió el prófugo en su cuenta tuiter.

Más allá de lo absurdo de las declaraciones, todo parece indicar que la derecha está buscando presentar a Venezuela como un país agresor en la región para activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar), y atacar militarmente a Venezuela.

Solo hay que recordar las declaraciones del pasado 8 de octubre del intelectual de derecha Enrique Aristiguieta Gramko, quien pidió una agresión armada contra nuestro país.

“No hay duda de que lo que ocurre actualmente en Ecuador es un ataque armado por parte del régimen venezolano”, señaló en esa oportunidad, en un comunicado, publicado en elvenezolano.com.pa.

En tal sentido, consideró que debe activarse el artículo 3, numeral 1, del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, que establece que sus integrantes deben hacer frente al ataque en ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva.

La “iniciativa” fue secundada por la periodista Nitu Pérez Osuna, de la misma corriente política. “Es una iniciativa que debe estudiarse cuanto antes, porque si no se toman medidas pronto, entonces, Maduro –con el apoyo del narcotráfico, Cuba y el Foro de Sao Paulo– seguirá desestabilizando”, dijo, citó el 9 de octubre el Diario Las Américas.

 Alerta con la desesperación de la derecha.

 

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