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La paz comienza en casa

Publicado: 22 de noviembre de 2020 a las 19:06 | Última actualización: 22 de noviembre de 2020 a las 19:18

"Esa mitificación del amor romántico, facilita que en nuestra conciencia y en nuestro accionar cotidiano se inserten los valores del patriarcado, se apague la llama de esas otras pasiones y formas de amar" "Esa mitificación del amor romántico, facilita que en nuestra conciencia y en nuestro accionar cotidiano se inserten los valores del patriarcado, se apague la llama de esas otras pasiones y formas de amar"

"Esa mitificación del amor romántico, facilita que en nuestra conciencia y en nuestro accionar cotidiano se inserten los valores del patriarcado, se apague la llama de esas otras pasiones y formas de amar"
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¿Alguna vez te has preguntado si esa conducta digamos “normal” con la que llevas tus días en casa responde a una historia de agresión que cargas en tu memoria?

Hace pocos días iniciábamos un debate en las redes sociales sobre la imperiosa necesidad de comprender que el amor, como territorio de conquista forma parte de una gran industria que domina los mensajes que forman nuestro imaginario colectivo.

Es eso, la música que escuchamos, la literatura que llena las vitrinas de las principales librerías, las películas que vemos, las telenovelas, series, estos elementos avivando la brasa de un amor que presume del otro o la otra como propiedad privada. Edifica en hombres y mujeres una estructura emocional y de relacionamiento permeada por una ideología concreta, así no lo notes, en nuestro ser avanza una forma de amar que desde niñas nos invita a competir, a procurar dominar y en otros casos a ser sumisas para “no molestar”. Se nos va gran parte de nuestro tiempo y de nuestra energía en esos “combates románticos” que en la mayoría de las ocasiones castran la posibilidad de ser feliz y plena en una relación, pues contraponen esos conceptos a la resignación y el “aguante” que implica mantener una relación amorosa.

 Esa mitificación del amor romántico, facilita que en nuestra conciencia y en nuestro accionar cotidiano se inserten los valores del patriarcado, se apague la llama de esas otras pasiones y formas de amar que nos invitan a la libertad y la emancipación plena. Esa pasión que nos invita a construir con otra perspectiva, la amorosa la que nos comprende como seres humanos libres, soberanos e independientes y desde allí cultivar una relación sana con nosotras y con quienes nos rodean.

Alguna vez leí que el amor, el concepto de amar, era una construcción y como tal se puede desarmar, deconstruir para volver a configurarlo de tal forma que se complemente con nuestro ideal revolucionario en el que estamos en equidad de condiciones y con la disposición de liberarnos para liberar.

¿De qué formas amas y te estás dejando amar en estos momentos? Cuando las feministas declaramos: “Lo personal es político” nos referimos al compendio de situaciones vínculos y respuestas que involucra nuestra intimidad.

Esta semana se conmemora un año más desde que juntas y juntos decidimos dar nuestra alma, energía vital y herramientas a la lucha por la erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas, en ella se incluye las violencias invisibles, las que vamos cargando de generación en generación, esas violencias que nos hacen sentir un vacío en la boca del estómago, con desasosiego, las que no se marcan en la piel pero que llevamos tatuadas en los ojos aún en los días en los que somos más valientes.

Hay quien dice: “La maté porque era mía”, pero hay otros y otras que irrumpen en tu paz, te juzgan, te critican a persé, te hacen sentir menos, te hacen temblar el cuerpo y con ello te van matando, de forma lenta y progresiva, esa es otra forma de violencia.

‘La paz comienza en casa’, no es solo una frase publicitaria institucional para llenar informes en los medios. Es una bandera asumida por los hombres y mujeres que estamos plenamente seguras y confiadas en la capacidad profunda de amar, sin que esté desvinculada de la respuesta política certera, una que abra los caminos en los que las mujeres, las niñas e incluso nuestros hermanos hombres dependientes emocionales, patrimoniales y espirituales puedan romper con los ciclos de violencia.

La cuestión es: ¿Cómo rompemos con los ciclos de violencia invisibles?, ¿De dónde sacar el valor para enfrentarnos incluso a nuestras historias familiares con toda la dinámica cotidiana en la que nos enfrentamos a nuestro ejercicio militante, a las tareas de la casa y -para quienes tenemos hijos e hijas- para no desvincularnos emocionalmente de ellas?

Quiero decirte algo, a ti que me estás leyendo ‘Sí se puede’ recuerda que no estás sola, que estás escribiendo en este momento una historia compartida, una en la que estamos todas las mujeres que estamos a tu alrededor, eso incluye a tus vecinas, a tus amigas, a tu familia, ahí radica el principio amoroso de las redes de cuidado en las que la revolución también forma parte. Si te liberas tú, liberas a las generaciones siguientes y nos liberas a todas. Esa es otro de los poderosos escenarios en los que hacemos revolución.

Con amor, con estas ganas de acompañarte a vivir en libertad te lo digo: ¡Nosotras venceremos!

¡Palabra de mujer!


CAROLYS HELENA PÉREZ

@CarolysHelena


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