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Malaverismos: El Feliz año en la quinta La Pipa

Publicado: 2 de enero de 2021 a las 17:26 | Última actualización: 2 de enero de 2021 a las 17:39

Los vecinos, acostumbrados a ver llegar a la quinta La Pipa a un gentío este año se sorprenden de su soledad Los vecinos, acostumbrados a ver llegar a la quinta La Pipa a un gentío este año se sorprenden de su soledad

Los vecinos, acostumbrados a ver llegar a la quinta La Pipa a un gentío este año se sorprenden de su soledad
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Ramos Allup, viendo cómo pasan las horas mientras espera el nuevo año, recuerda sus mejores momentos, ahora que se encuentra solo y que hasta su perro Chicharrón lo abandonó. 

-Es la primera vez que Bernabé en cuarenta años, no me llama para darme el feliz año.

Solo, y con una franela de AD Juventud, que encontró en el baúl de los recuerdos, Ramos Allup está frente a la falsa armadura que le vendieron como original en Toledo, España. Allí está en su biblioteca Rómulo Betancourt, con todo su camino a verse solo.

-Y este teléfono que antes no dejaba de repicar, ahora nadie llama.

En la quinta La Pipa pareciera que adentro hay un muerto. Es tanta la soledad, que es 31 de diciembre de 2020, y ni música, ni saltaperico, ni triquitraque se escucha por allí.

-Menos mal que mi esposa está preparando las hallacas que nos íbamos a comer sin Chávez, y que todavía estaban por ahí, y ahora me las tengo que comer sin el partido, porque Bernabé me echó esa  vaina.

Antes, en la mañana, había seleccionado entre sus discos del recuerdo, el Long play de Andrés Eloy Blanco declamando las uvas del tiempo, “para escucharlo solito con las estrellas”, pensó.       

-Hasta la compañera Críspula Salazar me abandonó. Cómo les gustaban los tequeños que hacía esa mujer, sobre todo a Andrés Velásquez, que pareciera que tiene un hambre vieja.

Desde la cocina, su señora le gritó que pusiera una música, para que no se notara tanta tristeza. Y Ramos Allup contestó:

-Es mejor así, mi amor, que le gente sepa que estoy triste y solo, y hasta derrotado.

Los vecinos, acostumbrados a ver llegar a la quinta La Pipa a un gentío a darle el feliz año a Ramos Allup, ahora estaban sorprendidos. Nadie ha pasado por esa casa hoy. Pareciera que el hombre tiene el coronavirus, que nadie lo quiere visitar.

-Eso le pasa por mala gente –dijo un vecino

Sentado, frente al retrato de tamaño natural de Rómulo Betancourt, Ramos Allup no encuentra palabras para explicar aquel abandono.

-Por primera vez no voy a estar en el congreso, o mejor dicho, en la Asamblea, y eso me pasa por pendejo, por ponerme a creer en otros en vez de creer en mí. Así me pasó en las elecciones del 2005, cuando le creí a Miguel Enrique Otero y a Marcel Granier, y a todos los dueños de los medios, que nos dijeron que no participáramos. Ahí tampoco estuve en la asamblea, son dos veces que he perdido.

La señora se acercó con las dos hallacas del paro petrolero del 2002 que había recalentado.

-Aquí están. Para mi motorcito.

-Vamos a escuchar al compañero Andrés Eloy, que ya falta poco para que se nos muera el 2020.

Prendió el pikot y llevó la aguja hasta el surco dos del lado A, donde arrancaba Andrés Eloy declamando “Madre, esta noche se nos muere un año”. Y mientras lo escuchaba, vio a su esposa, y con ojos llorosos, la abrazó fuertemente y le dijo: “We will come back y Happy new year 2021”.


Roberto Malaver   

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