“Que se me quemen las manos..."

Días antes, Betancourt pronuncia una auto profecía: “Que se me quemen las dos manos si para mi propio peculio he tocado las arcas del tesoro nacional”
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07/07/2022 11:47 AM

El 24 de junio de 1960, hace 62 años, se produce el atentado de Los Próceres, organizado por el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo, acérrimo enemigo de Betancourt. Dos agentes tarifados de la CIA enfrentados  entre sí en el marco de la Guerra Fría y la expansión de los ideales de la Revolución Cubana en todo el hemisferio occidental.

Un mes antes, en un rincón de su hacienda “Radames”, el dictador hizo ensayos reales fabricando una calle como la que transitaría su adversario, con carros idénticos y presos comunes como cobayas, cuyos cuerpos quedaron reducidos a trozos confundidos con el metal retorcido en llamas.

En Caracas, se hizo detonar, mediante un dispositivo de onda corta, una carga explosiva de 65 kilogramos de TNT. La dinamita fue adquirida en Suiza y desde Santo Domingo el Jefe de Seguridad de Trujillo dirigió la operación. La bomba fue trasladada a Maiquetía por la aerolínea Ransa y actuó como agente local el capitán de navío Eduardo Morales Luongo.

 A pesar de la magnitud de la explosión y el impacto de la onda letal,  Betancourt logró salir ileso, y por sus propios medios pudo evacuar la limusina presidencial. Sufrió quemaduras en las dos manos y la cara.

Días antes, Betancourt pronuncia una auto profecía. El había sido acusado de transferir una importante suma de dinero de una partida presupuestaria de gastos internos de Miraflores a su cuenta personal. Para disimular su extravío, con su timbre de voz atiplada, pronunció una de sus tantas frases en tono lapidario:

“Que se me quemen las dos manos si para mi propio peculio he tocado las arcas del tesoro nacional”

Causalmente se le quemaron ambas manos, la diestra y la siniestra.

Precedentes: Trujillo y Betancourt habían intercambiado insultos públicos yendo a los extremos de tocar  hechos escandalosos de la vida personal de cada uno.

Ambos eran agentes de la CIA, pero Trujillo reclamaba para sí el honor de ser el más antiguo (30 años) agente exterminador  y asesino de comunistas en el hemisferio. El mismo Harry Truman lo calificó como “Campeón de la lucha contra el comunismo en América.”

Betancourt aprovechó el atentado para convencer a la CIA para que le diese la espalda a  su contendor y arrebatarle así el título, que el sanguinario dictador, ostentó hasta que fue eliminado físicamente por expresas órdenes de John Fitzgerald Kennedy - JFK.

Sacando bien las cuentas, JFK pensaría que, caña de azúcar no es petróleo. Dos años después, la CIA y la mafia gusanera de Miami, decretaron una misma suerte sobre JFK.  El único presidente católico irlandés, detestado por los WASP, recibió  en una calle de Dallas – Texas tres disparos, desde ángulos distintos, como pase de factura por no aprobar el apoyo aéreo en la pretendida invasión de Bahía de Cochinos.

ALEJANDRO CARRILLO 

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