Trump y la Doctrina de Impredecibilidad

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Es muy difícil saber qué es lo que se viene día a día. Esa es la estrategia de Trump, las personas no querrán entrar en negocios con EEUU si no confían en las negociaciones
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Publicado: 06/02/2026 05:00 PM

El presidente de EEUU, Donald Trump, ha adoptado en su gestión la llamada Doctrina de la Impredecibilidad o como otros la conocen, la Teoría del Loco; una estrategia que consiste en hacer que la otra parte crea que, como líder, es impredecible y capaz de tomar decisiones extremas sin prever las consecuencias. El objetivo es sembrar miedo y hacer que los adversarios prefieran ceder antes que arriesgarse a lo que el loco pueda hacer.

El origen de esta teoría se remonta al mandato de Richard Nixon, quien fue presidente de EEUU entre 1969 y 1974. Durante este periodo, el político republicano siempre mostró un comportamiento errático a la hora de tomar decisiones con repercusión internacional. Con esto buscaba que sus adversarios pensaran que la respuesta estadounidense a sus provocaciones sería impredecible, e incluso podría implicar el uso de armas nucleares.

Sobre ésto, la periodista Marta Gallardo, del diario español La Razón, en un artículo publicado en febrero de 2025, explicó que “en la actualidad, Donald Trump estaría poniendo en práctica esta estrategia, pero usando los aranceles a modo de disuasión. Desde su llegada al poder, el presidente estadounidense ha hecho gala de este tipo de comportamiento, amenazando a Colombia, Canadá y México, entre otros, con aplicarles tarifas de hasta el 25% si no cumplían con sus exigencias de recibir a los migrantes deportados, o aumentar el control en las fronteras, entre otros aspectos”.

También el profesor de Relaciones Internacionales de la London School of Economics, Peter Trubowitz comentó que “es un patrón que está emergiendo: lo más predecible de Trump es su impredecibilidad: cambia de opinión, se contradice, es inconsistente y conformó un equipo de diseño de políticas altamente centralizada y eso hace que las decisiones sean más dependientes de su personalidad, sus preferencias y su temperamento”.

Los científicos políticos llaman eso la “Teoría del loco”, en la que un líder mundial busca convencer a su adversario de que es temperamentalmente capaz de cualquier cosa, para extraer concesiones. La forma de utilizarla se convierte en una forma de extorsión y Trump está convencido de que le está dando frutos, posicionando a los aliados de EEUU donde los quiere.

Trump empezó su segundo mandato abrazando al presidente ruso Vladimir Putin y atacando a los aliados de EEUU. También insultó a Canadá diciendo que debería convertirse en el estado 51, anunció que estaba preparado a considerar el uso de la fuerza militar para anexionar a Groenlandia,  que es un territorio autónomo de Dinamarca un aliado de su país, expresó que debería retomar posesión y control del Canal de Panamá y, recientemente, vimos como bombardeó Venezuela y secuestró al presidente Nicolás Maduro.

El año pasado en Múnich, Alemania, el vicepresidente JD Vance afirmó que EEUU no sería más el garante de la seguridad de Europa. Eso echó para atrás 80 años de solidaridad trasatlántica; al respecto el profesor Trubowitz comentó “lo que Trump hizo es crear serias dudas y preguntas sobre la credibilidad de los compromisos internacionales de EEUU”.

Remarcó el profesor Trubowitz que “cualquiera que sea el entendimiento que esos países europeos tienen con EEUU en seguridad, en economía u otros asuntos, ahora está sujeto a ser negociado con poca anticipación. Mi pensamiento es que la mayoría de la gente en la órbita de Trump cree que la impredecibilidad es algo bueno, porque le permite aplicar el peso de su país para obtener la mayor ganancia… Esa es una de las lecciones de haber hecho negocios en el mundo inmobiliario”.

Respecto a la aplicación de esa teoría, el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Notre Dame, Michael Desch comentó que es el mismo comportamiento de Nixon y explicó que “en un momento dado, indicó a su asesor de Seguridad Nacional, Henry Kissinger: ‘deberías decirles a los negociadores norvietnamitas que Nixon es un loco y que no sabes qué irá a hacer, de manera que sería mejor llegar a un acuerdo antes de que las cosas realmente se enloquezcan”, y añadió: “Esa es la Teoría del Loco”.

También, la profesora de Política de la University College London, Julie Norman, concuerda en que ahora hay una Doctrina de Impredecibilidad: “es muy difícil saber qué es lo que se viene día a día. Y esa siempre fue la estrategia de Trump, las personas no querrán entrar en negocios con EEUU si no confían en las negociaciones, si no están seguros de que los apoyará en asuntos de defensa y seguridad”.

Según Mohsen Milani, profesor de Política de la Universidad del Sur de Florida, “Trump está tratando de consolidar el poderío estadounidense en el orden global, es muy probable que cambie el orden establecido después de la Segunda Guerra Mundial. Quiere consolidar la posición de EEUU en ese orden porque China está desafiándola, no es un negociador tradicional, su estilo no sigue las reglas diplomáticas ni los protocolos esperados, es un empresario que trasladó su estrategia de negocios a la política utilizando métodos de presión, amenazas y la buena dosis de imprevisibilidad que lo caracteriza”.

Ya reconociendo el peligro que encierra la actitud del mandatario estadounidense, se escribió un texto titulado Lecciones para lidiar con Trump realizado por el periodista Ian Bremmer, uno de los más destacados analistas de riesgo geopolítico en el mundo, explicó que “no se debe caer en el juego de las amenazas: Uno de los recursos favoritos de Trump es lanzar amenazas extremas al inicio de una negociación. Esto lo hace para crear un clima de urgencia y obligar a la otra parte a reaccionar rápidamente. Lo vimos con su manejo del Tratado entre México, EEUU y Canadá; cuando amenazó con salirse del acuerdo sino obtenía mejores condiciones, también lo ha hecho con China la Unión Europea y hasta con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”.

Añadió el analista que “es esencial identificar qué aspectos son no negociables y cuáles pueden cederse sin comprometer intereses fundamentales. Cuando el conflicto sea inevitable, ofrecer proactivamente concesiones en áreas menos críticas puede ser una estrategia efectiva. Permitirle una victoria simbólica rápida a menudo es preferible a prolongadas negociaciones tensas”.

Trump es un maestro del marketing. Sabe que una negociación no solo se libra en la mesa sino también en la opinión pública, constantemente busca proyectar la imagen de que está ganando, aunque en la realidad los acuerdos sean menos ventajosos de lo que parece, necesita entonces controlar la percepción pública.

Otro pilar de su estrategia es hacer que la otra parte parezca la más necesitada del acuerdo. Si un país o empresa muestra urgencia por cerrar un trato, él lo usará para obtener más concesiones. La clave entonces es no mostrar desesperación, actuar con paciencia y estar dispuesto a retirarse de la negociación si es necesario. Un ejemplo de esto fue la cumbre con Corea del Norte en Hanoi en 2019 cuando Trump se levantó de la mesa al ver que no obtenía lo que quería. Esa misma estrategia puede aplicarse en su contra.

Si bien Trump proyecta la imagen de alguien dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias en la mayoría de los casos busca una victoria simbólica más que una confrontación real. Las veces que se ha enfrentado a oponentes que no han cedido rápidamente ha terminado renegociando o bajando el tono de su discurso.

Una estrategia exitosa es construir alianzas y negociar en bloque ante Trump, este prefiere negociar de manera bilateral porque le da más control y, si enfrenta a un solo oponente, puede aplicar su estilo de presión sin mayor resistencia. Pero cuando se encuentra con bloques unidos pierde margen de maniobra. Esta es la mejor estrategia para países o empresas, unirse a otros actores con intereses similares, como es el caso de los aranceles.

Como resultado de su Doctrina de Impredecibilidad, el presidente ha logrado salirse con la suya, sin embargo, los expertos apuntan a que también conlleva riesgos considerables y cometer errores de cálculo, ya que EEUU se está convirtiendo en un socio en el que no se puede confiar.


AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO

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