La narrativa imperial para justificar una invasión
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Publicado: 23/01/2026 05:00 PM
El imperio estadounidense, siempre que ataca a un país, busca introducir en el imaginario colectivo que esa nación amenaza su estabilidad. Por ejemplo, en 2003 vimos lo que sucedió
con Irak, cuando alegó el peligro que suponía la tenencia de armas de
destrucción masiva y los aparentes vínculos de Sadam Husein con la
organización de origen islámico Al Qaeda.
Nada de esto era cierto. Tras
la invasión, no se encontraron armas de destrucción masiva en Irak y los
indicios de las conexiones del mandatario iraquí con los terroristas del 11 de
septiembre de 2001, obtenidos bajo tortura, también resultaron ser falsos.
El politólogo de la
Universidad de Harvard, Stephen Walt, en una entrevista ofrecida en 2023 a
la cadena alemana DW, explicó que "había una razón para la
falsedad de los datos de inteligencia, ya habían tomado la decisión y solo
buscaban razones, es decir, manipulaban la inteligencia para justificar lo que
ya habían decidido".
En ese momento, se dieron las
mismas declaraciones que vemos actualmente, como las del experto en derecho
penal e internacional, Kai Ambos, cuando dijo que “el ataque contra Irak
expuso un uso de la fuerza contrario al Derecho internacional, en violación de los
estatutos de la ONU, la invasión de Irak no tenía ninguna base en
una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Aparte de eso, solo
existe la posibilidad de justificar el uso de la fuerza mediante la legítima
defensa, lo que obviamente no ocurrió en este caso".
De la misma manera, en el
caso venezolano, la narrativa imperial para justificar ante el mundo una
invasión, fue la existencia del Cartel de los Soles, que es una acusación
que se remonta a una imputación formal presentada por un gran jurado
estadounidense en 2020, que describía una supuesta conspiración de años
liderada por el presidente venezolano Nicolas Maduro para traficar
cocaína hacia EEUU.
Esa narrativa fue
posteriormente reforzada en julio de 2025, cuando el Departamento del Tesoro
designó al llamado Cartel de los Soles como una organización
terrorista, copiando el lenguaje de la acusación original. Luego, en noviembre de
2025, el ho
Rubio, ordenó al Departamento de Estado adoptar la misma designación.
Y desde Venezuela, quien desarrolló la narrativa de la existencia de un cartel de narcotráfico en el país, fue la prófuga de la justicia, María Corina Machado, que, con la validación del gobierno estadounidense, se encargó de afirmar de la existencia de un narcoestado.
Gracias a las presiones de Machado, el gobierno
estadounidense designó al Tren de Aragua y al Cartel de los Soles,
como organizaciones terroristas, dando vida a una narrativa creada para
desprestigiar a un gobierno legítimo, como el venezolano. Bajo esa premisa se
afirmó que EEUU se encontraba en estado de conflicto armado con los
cárteles “narcoterroristas” para legitimar los ataques contra 21 embarcaciones
que, desde septiembre de 2025, causaron la muerte de más de 83 personas.
Paralelamente, Machado
se encargó de presionar a los gobiernos de derecha de la región como Argentina,
Paraguay, Ecuador y Chile para que declararan al Gobierno
venezolano como organización terrorista internacional, una decisión que va en
línea con la iniciativa adoptada por EEUU. También el Parlamento
Europeo, que engloba 27 países, incluyó en septiembre del 2025 al Cartel
de los Soles en la lista de organizaciones terroristas.
Hoy, luego de haber
bombardeado la capital venezolana, dejando al menos 100 muertos y secuestrando
al presidente Nicolás Maduro Moros para enjuiciarlo por cargos de
narcoterrorismo, se desmonta la existencia tanto del Cartel de los Soles
como el Tren de Aragua; un discurso que durante años se ha denunciado
que son totalmente falsos.
En la investigación realizada
por el portal llamado Misión Verdad, titulada “EE.UU.
desecha su propia creación: el Cartel de los Soles” se detalló que “a pesar
de haber sido descartada la existencia de una organización criminal en Venezuela,
la narrativa no ha sido abandonada en el plano político. Un día después de
hacerse pública la acusación revisada, Marco Rubio volvió a referirse al
Cartel de los Soles como una organización real y reiteró amenazas de
ataques contra embarcaciones, insistiendo en que su supuesto líder, el
presidente Maduro, se encuentra bajo custodia estadounidense”. Entonces,
la disonancia entre el discurso político y el reconocimiento judicial reveló que
la acusación funcionó exclusivamente como instrumento mediático de presión
política.
Días después del ataque a Venezuela, en una rueda de prensa, Trump, en un gesto de franqueza excepcional, llegó a invocar la Doctrina Monroe; una formulación de política exterior fundada en el siglo XIX, diseñada para subordinar a América Latina a la esfera de dominación estadounidense, esto expuso una debilidad estructural del poder estadounidense en el escenario global.
En la investigación de Mision Verdad se añadió que "un país supremacista seguro
de su posición no necesita secuestrar a un Jefe de Estado, corregir acusaciones
después de ejecutadas las operaciones ni recurrir a doctrinas anacrónicas para
explicar su conducta. La imposición por la fuerza aparece, en este caso, como
sustituto de una capacidad perdida para construir legitimidad, consenso o
incluso credibilidad narrativa".
La retirada del cargo del Cartel de
los Soles confirmó, una vez más, que el aparato de poder estadounidense
actuó sabiendo que su relato no resistiría el escrutinio judicial. En ese
reconocimiento tardío se refleja la debilidad de un orden que ya no puede
sostenerse sin recurrir abiertamente a la fuerza. El mundo está en alerta
permanente, las verdades están saliendo a flote y los venezolanos seguimos en
batalla, resistiendo y con la claridad de que una vez más, venceremos.
AMELYREN BASABE/REDACCIÓN MAZO