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Padrino López: Carabobo es un llamado permanente a no desmayar ante la adversidad (+comunicado)

Publicado: 24 de junio de 2021 a las 09:25 | Última actualización: 24 de junio de 2021 a las 10:02

Vladimir Padrino López, ministro de la defensa Vladimir Padrino López, ministro de la defensa

Vladimir Padrino López, ministro de la defensa
Foto: Internet

Carabobo es un grito perenne en la memoria colectiva del pueblo venezolano que recordará a las generaciones presentes y futuras la proeza histórica de nuestros libertadores, hace 200 años, de haber derrotado al imperio español, el más poderoso de esa época, aseguró el ministro de la defensa, G/J Vladimir Padrino López.

A través de un comunicado el alto oficial castrense detalló, entre otras cosas, que la celebración histórica que hoy llena de orgullo a nuestro país es un llamado permanente a no desmayar ante la adversidad y a mantenernos impávidos ante cualquier amenaza. 

A continuación el comunicado íntegro

Los laureles de Carabobo, la más encumbrada de las batallas que nuestros libertadores acometieran en este suelo sagrado, aún resplandecen solícitos bajo el firmamento de la historia como un eterno fulgor de las almas que entregaron todo por la emancipación, y de quienes heredamos su conciencia rebelde: los hijos e hijas de Bolívar. Y es que nunca dejarán de escucharse en este inmortal campo, en esta fecunda llanura, las arengas del Genio de América, quien blandiendo el sable de combate y sobre el trepidar de jinetes indómitos, conminara a sus soldados a ser invictos.

Fue en este épico territorio donde se colocó la impronta de sangre y fuego al Acta de 1811, convirtiéndose esta batalla en el más importante hecho de armas de la vida patria que selló el destino grande, autónomo y soberano de esta amada tierra. La máxima gloria, el supremo objetivo, el horizonte de un magno suceso que vería coronar con glorias de furor y arrojo, el sublime anhelo de tantos dignos combatientes: la liberación nacional. Esta hazaña heroica se constituye entonces en una lección magistral de inteligencia, audacia y valentía; pero muy especialmente de dignidad de un pueblo.

Jamás, ni las complejas veleidades del contexto sociopolítico mundial, ni el implacable paso del tiempo, borrarán de la memoria universal la proeza de las tropas libertadoras, su decidida marcha sobre los montes y desfiladeros para entrar al terreno enemigo; el heroísmo de las divisiones patriotas y sus batallones, cuyos nombres permanecen incólumes en los anales de nuestra tradición libertaria: Bravos de Apure, Británico, Granaderos, Rifles, Vargas. Como en su momento lo aseveró el Padre Bolívar: «Nada hará jamás bastante honor al valor de estas tropas», porque esta agreste sabana se regó para siempre con la savia de impertérritos caídos, y el cielo americano acrisoló las lágrimas que la Gran Colombia derramó por Manuel Cedeño, Pedro Camejo el Negro Primero, Ambrosio Plaza, entre tantos valerosos sacrificados por el sueño libertario.  

 Hoy, cuando celebramos el Bicentenario de la Batalla de Carabobo y el Día del glorioso Ejército Bolivariano, con el corazón henchido de orgullo y sublimado en mi condición de soldado, deseo expresar mis más sinceras y efusivas palabras de felicitación a los hombres y mujeres que integran este insigne Componente militar, dignos herederos de la estirpe libertaria de los bravíos mestizos, pardos, indios, llaneros, negros y blancos que en esa tórrida explanada regaron su sangre y la del yugo español, para escribir el episodio  más notorio de la gesta emancipadora.

En este mismo tenor, felicito de manera muy especial a su Comandante General, Mayor General Domingo Antonio Hernández Lárez, quien con su aquilatado talante de soldado revolucionario, ha demostrado con su integridad, liderazgo e inteligencia su más elevado compromiso con los sagrados intereses del país, entre ellos, el desarrollo de importantes proyectos estratégicos orientados al incremento del apresto operacional de la institución armada. Gracias a este tipo de esfuerzos que dirige el máximo líder de la institución castrense, Nicolás Maduro Moros, hoy contamos con un ejército  moderno, altamente capacitado, equipado con sistemas de armas de la más avanzada tecnología y fortalecido en su carácter popular y antiimperialista.

Los herederos de Bolívar y Chávez, honramos este Bicentenario con la certeza de preservar su gran legado histórico: continuar, en perfecta unión cívico militar, forjando la aspiración más elevada que puede tener una nación: su libertad. “Carabobo fue y debe seguir siendo símbolo de unión por encima de las diferencias”, dijo en otrora el Comandante Supremo Hugo Chávez. Así debe ser y así será: que el sol incandescente de Carabobo sea el esplendor que nos conduzca, unidos como un torbellino de voluntades, hacia las conquistas de nuevas glorias, las que estamos llamados a fundar en estos tiempos, superando todas las dificultades y derrotando a todos los imperios que sea necesario vencer.

Carabobo es un grito perenne en la memoria colectiva que recordará a las generaciones presentes y futuras, la colosal proeza de haber derrotado al poderoso yugo español. Es un llamado permanente a no desmayar ante la adversidad y a mantenernos impávidos ante cualquier amenaza.

Que el fuego sagrado e inextinguible de aquella memorable jornada, sea la llama que ilumine y guie la  marcha indetenible para resguardar y consolidar ese anhelo sublime de los guerreros que ofrendaron sus vidas por la justicia, la paz, la igualdad y la hermandad. Asimismo, les reitero mi reconocimiento y lealtad, e invoco al Dios Todopoderoso y a la Virgen del Carmen para que nos asista siempre de fuerza moral, generosidad y magnanimidad en el decoroso sendero de servir a la República y al noble pueblo venezolano. ¡Sigamos siendo invictos como en Carabobo!…  ¡Que viva el glorioso Ejército Bolivariano!

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