¡Se les acabó el show! Conozca por qué la Chik-Flada y sus secuaces se quedan sin narrativa y sin a quién martillar

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Hoy, todos los principales actores del extremismo están en la cuerda floja, y la crisis abierta con la administración estadounidense
Internet

Publicado: 20/05/2026 09:50 PM

May 20th, 2026

Aeropuerto Internacional de Tocumen

Ciudad de Panamá.

PATRIOTA VIP.

Helloooo, my friend furrialeño. How are you? Acabo de llegar en misión de avanzada a la ciudad de Panamá, donde el llamado “World Tour” liderado por María “La Chick-flada” Machado y su habitual comparsa de pseudo-comunicadores y políticos asalariados tienen preparado un nuevo espectáculo mediático pero ésta vez, con mayor presupuesto. Ya te contaré por qué.

¿Y qué es lo que tienen preparado? Lo de siempre. Nada nuevo bajo el sol. El mismo menú. Un show de manual, de esos que tanto les gustan: escenografía cuidadosamente montada, narrativa prefabricada y la inevitable dosis de falsa épica con la que intentan vender como “histórico” lo que no pasa de ser otra puesta en escena política para generar titulares.

Perooo, antes de continuar… ¡Brother! Estoy pensando seriamente en aprovechar que estaré en Panamá y cruzar a Venezuela. Quiero formalizar ya lo que tú y todos sabemos. Ajá, eso mismo que estás pensando y con ese mismo personaje. Ya tengo el pavo adobado y listo para cocinar ¿tú que dices?

En fin vamos a lo nuestro.

¡Diosdado! Como te adelantaba el extremismo venezolano liderado por "La Chick-flada" Machado montará su conclave, al estilo del Ku Klux Klan y con toda la puesta en escena que suele acompañar este tipo de reuniones. Por estos lados aterrizará y desfilará todo calaña de personajes que tanto daño le han hecho a nuestro pueblo, quienes vestiditos de corderitos buscarán autobautizarse como los "salvadores" de Venezuela.

Pero detrás de todo este espectáculo mediático cuidadosamente diseñado —y en la que se está movilizando a gente desde Venezuela y otros países— existe una realidad que no se puede maquillar: la frustración acumulada. Una frustración que no nace de narrativas políticas ni de consignas, sino de la vida cotidiana, de expectativas que el extremismo ha creado en su gente con promesas que se quedan en el camino.

Un amiguito mío alias “Chichón de Piso” que está infliltrado en eso que llaman la “Pupú” (Plataforma Unitaria), me soltó —como quien no quiere la cosa— todos los detalles de lo que se comenta… y, por supuesto, de lo que aquí convenientemente no se dirá. Lo primero, según “Chichón de Piso”, es que “La Chick-flada” ya tendría reservación asegurada en uno de los hoteles más exclusivos del Casco Viejo de Panamá, con vista privilegiada a toda la Cinta Costera.

Pero más allá, la delegación que saldrá a partir del viernes desde Caracas estaría siendo distribuida en alojamientos que parecen más una clasificación jerárquica que una simple logística de viaje. A algunos los ubican en espacios privilegiados, de esos que se reservan para las fotos y las apariencias. A otros, en cambio, los están relegando a zonas casi marginales, como si el mapa de hospedaje tuviera niveles de importancia humana: arriba los “presentables”, abajo los invisibles.

Lo cierto es que, mientras estas leyendo estas líneas, se está desarrollando en este instante una reunión para terminar de definir el lugar de la concentración que pretende organizar "La Chick-flada" con la diáspora.

Sobre la mesa siguen dos opciones: el Parque Urracá y el Distribuidor Balboa —ese nudo vial entre la Avenida de los Mártires y la Avenida Balboa—, dos espacios que no solo implican logística, sino también la necesidad desesperada de proyectar una imagen de fuerza en un escenario que no siempre responde a las expectativas del papel.

El problema de fondo, sin embargo, es más incómodo: dentro del propio entorno de Machado hay serias dudas sobre la capacidad real de movilización. No se trata de escoger entre dos lugares, sino de intentar resolver una ecuación política que no cuadra, porque no hay garantías de una asistencia masiva.

Y cuando la convocatoria depende más de la narrativa que de la calle, el riesgo es evidente: lo que se vende como demostración de fuerza puede terminar funcionando como un boomerang político, dejando expuesta la distancia entre la expectativa y la realidad. Ahora bien, no sorprende que existan preocupaciones de fondo. Según “Chichón de Piso”, quién está moviendo los hilos de toda esta logística en Ciudad de Panamá sería nada más y nada menos que Nitu Pérez Osuna, con eso te lo digo todo. ¿Qué tan mal pudiera salir eso?

Tanto es así, que según “Chichón de Piso” calcula unas cifras muy pobre de participación y será un gran reto para los equipos de comunicaciones de La Sayo hacer las ediciones y los ángulos a los que están acostumbrados para decir que asistieron más de 20 mil personas, cuando la población total de venezolanos en ese país no alcanza ni los 65 mil.

Ahora bien, vamos al meollo del asunto: el cónclave. Más allá de las fotos cuidadosamente producidas y los selfies de rigor para consumo mediático, los delegados de la Plataforma Unitaria llegarían con su propio paquete de reclamos, exigencias y cuentas pendientes.

El primer punto —como era de esperarse— gira en torno al dinero y a los recursos, ese elemento siempre sensible que, de manera cada vez más evidente, habría empezado a cerrarse desde distintos frentes en Estados Unidos tras el desmantelamiento progresivo de la AN-2015.

Y es allí donde el discurso público choca frontalmente con la realidad interna: menos acceso a financiamiento, crecientes tensiones entre los distintos grupos y una estructura que intenta sostenerse entre expectativas políticas cada vez más altas y un soporte material cada vez más limitado.

A eso se suma un elemento que ya no es nuevo, pero sí cada vez más evidente: la misma lógica de razia interna que reapareció durante las primarias opositoras. El sectarismo con el que algunos sectores se tratan entre sí termina convirtiendo cualquier intento de articulación en una batalla de desgaste permanente.

Este nuevo “tour” político corre el riesgo de transformarse en algo muy distinto a una demostración de unidad: más bien, en un ring de boxeo donde las diferencias pesan más que los acuerdos y donde cada encuentro parece diseñado más para ajustar cuentas que para construir consensos.

CASO ALEX SAAB

¡Brother! Se ha desatado una intensa catarata de especulaciones políticas y una ya habitual batalla de interpretaciones en torno a la supuesta deportación del ciudadano Alex Saab. Según nuestro amigo Murphy del FBI, hay evidencias sólidas de que Saab portaba una identidad venezolana emitida en 2004, varios años antes de que su nombre comenzara a circular públicamente vinculado al Estado venezolano.

De acuerdo con Murphy, una revisión administrativa reciente en territorio venezolano habría arrojado dudas sobre la legalidad del documento de identidad utilizado como base para posteriores actos administrativos.

A partir de allí, la situación comenzó a complicarse. En Venezuela se intentó emitir copias certificadas del expediente de identidad de Saab, en medio de gestiones orientadas a sustentar jurídicamente su condición de ciudadano venezolano frente a requerimientos judiciales en Estados Unidos.

Fue entonces cuando comenzaron a aparecer inconsistencias documentales y no se habría encontrado el expediente primario correspondiente en los archivos administrativos. Esa es la verdad. 

Pero lo más grave no es eso. El caso tomó un giro todavía más delicado: Saab, según me lo confirma el mismo Murphy, siempre habría mantenido acuerdos o mecanismos de cooperación con agencias estadounidenses, algo que distintas investigaciones judiciales en Estados Unidos han dejado entrever en expedientes y testimonios relacionados con procesos federales.

Todo cae por su propio peso, y te acordarás de mi cuando se den a conocer los pormenores. El caso de Saab, está totalmente alejado de todo esa matriz mediática que intentan sembrar. Estamos hablando de un hombre que traicionó a nuestro pueblo y de la peor manera.

LAS RECIENTES EXCARCELACIONES

¡My friend furrialeño! La oposición extremista sigue quedando sin narrativa, sin recursos y, peor aún, sin a quién martillar políticamente. El reciente anuncio del grupo de excarcelaciones —entre las que figuran ciudadanos comprobados por actos de corrupción y delitos graves— ha provocado un verdadero terremoto dentro de las filas opositoras.

Y es que el problema no es únicamente político, sino discursivo. Durante años construyeron una narrativa basada en la victimización automática de cualquier detenido, sin importar antecedentes, expedientes o acusaciones. Ahora, cuando ocurren excarcelaciones y aparecen casos incómodos, las contradicciones comienzan a explotarles en la cara.

Porque detrás de esos casos lo que existía era una amplia red de chantaje y extorsión. Familias y allegados que tenían que pagar para que sus nombres fueran incluidos en listas. Todo un festín, para aquellos que están acostumbrados a lucrarse con las tragedias ajenas.

En el fondo, a esa psudo-dirigencia opositora no le importa ninguno de los casos y cada liberación representa menos ingresos para sus bolsillos. 

Un dato adicional: aunque el ‘Tequeño Siniestro’ ha intentado hacer control de daños, por sus últimas palabras en contra de la administración Trump, nada de eso ha surtido efecto. En los últimos días ha estado, como alma en pena, intentando establecer comunicación con el Departamento de Estado. Todo esto luego de que “La Chik-flada” le armara un lío y le exigiera resolver la situación por su cuenta porque la ha puesto en una posición extremadamente comprometida.

Hoy, todos los principales actores del extremismo están en la cuerda floja, y la crisis abierta con la administración estadounidense ha escalado a niveles que pocos imaginaban. Se les viene una tormenta, ya los veremos correr.

RECUERDA QUE SOY TU AMIGO FINO, FITNEES E IMPORTANTE.


CAMBIO Y FUERA.

REDACCIÓN MAZO

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