Algunas consideraciones acerca del anuncio de "aumento de salario responsable" para el 1ro de mayo
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Prensa Presidencial
Publicado: 10/04/2026 06:00 PM
En un mensaje
especial dirigido a la nación, la presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez Gómez, anunció una
serie de decisiones orientadas al restablecimiento de la estabilidad económica,
laboral y productiva del país.
En ese mensaje,
enfatizó que una mejora salarial real no surgiría del decreto, sino del
fortalecimiento del aparato productivo y la competitividad, porque “activar la
producción económica tiende a mejorar los salarios reales a largo plazo, ya que
el aumento de la productividad permite a las empresas generar mayor valor y
pagar mejores remuneraciones. Este proceso incentiva la inversión y la
tecnología, lo que se traduce en empleos de mayor calidad y mejor remunerados”.
La productividad
determina el salario; producir más con menos recursos (mejor organización,
tecnología) es la base para aumentos salariales sostenibles. Al producir bienes
de mayor valor, las empresas pueden incrementar los ingresos de sus
trabajadores; esto va de la mano con el plan de Inversión extranjera en
capital: maquinaria, tecnología y capacitación eleva la productividad laboral,
permitiendo mejores salarios.
La presidenta
encargada explicó, además, que se pretende evitar el riesgo de posibles
desequilibrios: “Si los aumentos salariales no están respaldados por una mayor
productividad, pueden generar presiones inflacionarias o desempleo,
especialmente en entornos de baja productividad”.
En ese sentido, el
presidente del Consejo Nacional del
Comercio y los Servicios (CONSECOMERCIO), José Gregorio Rodríguez, durante una entrevista en el programa Al
Aire que transmitió Venezolana
de Televisión (VTV), declaró que “estamos
absolutamente de acuerdo que las remuneraciones salariales serán responsables y
contarán con el financiamiento. Eso, desde CONSECOMERCIO lo vemos bien”, además
hizo mención respecto a que ese gremio “apuesta por la eliminación de las
medidas coercitivas unilaterales impuestas por EEUU y la Unión Europea
(UE) contra el Banco Central de
Venezuela (BCV)”.
En cuanto al ingreso no monetario (subsidios), explicó que el pago de los mismos recae
expresamente en el Estado, por lo que se deben evaluar nuevas formas de financiamiento
para los mismos y así disminuir la carga financiera actual.
El economista
mexicano y experto en política monetaria, Juan
Ignacio Gil Antón coincide con la visión de lo expuesto por la presidenta,
con que “los subsidios como ingreso no monetario generan dependencia económica,
distorsionan los precios del mercado, desincentivan la productividad y pueden
provocar déficit fiscal. A nivel individual, generan dependencia, mientras que
a nivel estatal, su eliminación puede aumentar la inflación y fomentar la
informalidad laboral al reducir la necesidad de empleo formal, también
contribuyen al aumento del déficit fiscal, ya que pueden consumir una gran
parte del presupuesto, generando desequilibrios económicos.
Al respecto, la
presidenta hizo mención en los gastos generados por la guerra económica:
subsidios a los Comités Locales de
Abastecimiento y Producción (CLAP), al Plan
Social de Proteína y a los servicios como electricidad, agua y combustible.
Sobre la
necesidad del aumento del Producto Interno Bruto (PIB), la presidenta (E) Delcy Rodríguez detalló que “es fundamental
para superar años de contracción, diversificar la economía más allá del
petróleo y mejorar la calidad de vida. Impulsa la generación de empleo, aumenta
el consumo privado, atrae inversiones y fortalece la resiliencia frente a
sanciones y volatilidad, la economía venezolana ha demostrado que posee la
capacidad para adaptarse a condiciones adversas y sanciones financieras”.
Un aumento del
PIB busca reducir la dependencia histórica de la renta petrolera, impulsando
sectores no extractivos como la agricultura, manufactura, turismo y
telecomunicaciones, lo que crea un sistema económico más robusto. Además,
permite crear un escenario idóneo para la inversión, debido a que un
crecimiento constante mejora la confianza de los inversores, esencial para la
rehabilitación de la infraestructura crítica, incluyendo el sector eléctrico y
la industria de hidrocarburos.
Con respecto a las pensiones, destacó la presidenta encargada Rodríguez que existe una crisis de sostenibilidad y un desequilibrio
estructural; ya que “el número de personas que reciben pensión supera al de los
trabajadores que aportan activamente al Instituto
Venezolano de los Seguros Sociales
(IVSS). Esto crea una insostenibilidad del modelo. En este momento no es financieramente
viable, ya que se requeriría una cantidad de trabajadores activos superior a la
población actual para sostener el sistema”.
Destacó la
presidenta encargada que “el 91% del total de las pensiones son cubiertas por
el Estado, mientras que solo el 9% proviene de aportes privados. A esto, se le
sumó la Misión Amor Mayor que
aumentó significativamente la carga financiera y ese desequilibrio se ha
acentuado debido a la emigración masiva de fuerza laboral”. De ahí la necesidad
de crear un plan de incentivo a los jóvenes migrantes: “Debemos construir una
nueva institucionalidad del Estado: un Estado digital, transparente, moderno,
eficiente y profesional. Convoco a los jóvenes a incorporarse a este esfuerzo,
e invito a los que migraron buscando mejores opciones de vida”.
La mandataria
encargada agregó que “este cambio estructural requiere del talento y la visión
global de aquellos jóvenes que buscaron otras opciones de vida fuera de Venezuela. El enfoque central de este
llamado radica en la necesidad de incorporar la experiencia y las capacidades
técnicas de la juventud que permanece lejos de nuestras fronteras”.
Al referirse al
tema del aumento salarial, la Rodríguez destacó que “los aumentos
salariales sin respaldo productivo y a menudo indexados, disparan la inflación
al inyectar dinero inorgánico en la economía sin aumentar la oferta de bienes.
Esta dinámica, destruye significativamente el poder de compra real, ya que el
alza de precios supera rápidamente el ajuste nominal recibido por el
trabajador".
Sobre el
reconocimiento de los errores del pasado, la Jefa de Estado encargada mencionó el impacto
de la indexación, ya que “si estos ajustes no están sustentados en un aumento real de
la producción, van a generar un círculo vicioso de costos y precios, acelerando
la inflación”.
El economista
inglés asesor de Wall Street, Adam Hayes,
coincide en esta visión y explicó que “este escenario es característico de
economías en guerra, como lo fue en países como Alemania, Italia o Portugal después de la Segunda Guerra
Mundial o en la crisis financiera europea del 2008, en los que se generó una alta inflación o
hiperinflación y el consumo superó la capacidad productiva nacional, agravando
la crisis. La emisión de dinero para cubrir aumentos salariales sin base
económica real provoca la depreciación de la moneda. Los trabajadores reciben
más billetes, pero estos compran menos bienes y servicios, deteriorando su
nivel de vida".
Es por esto que
los incrementos salariales no respaldados por la productividad aumentan la
cantidad de dinero sin aumentar la producción, lo que resulta en una inflación
más alta y una pérdida neta del poder adquisitivo del trabajador.
La mandataria encargada mostró interés
en explicar la necesidad de controlar la inflación para recuperar el poder de
compra del ingreso del trabajador; destacó
que hay que “controlar la inflación", porque "desde 2018 el salario ha perdido el 86.2% de la
capacidad adquisitiva, es la prioridad económica, debido al impacto social que
genera: La inflación actúa como un impuesto que confisca los ingresos y afecta
en mayor proporción a los sectores de menores ingresos y a los pensionados”. El
aumento de precios sin un incremento equivalente en los ingresos reduce
drásticamente la capacidad de compra de la familia promedio, es la prioridad
para recuperar el poder adquisitivo, ya que la subida de precios reduce el
valor real del dinero y el ingreso familiar.
Para controlar
la inflación, es necesario aumentar la productividad nacional, incentivar el
crecimiento económico a través de las inversiones y crear empleos que permitan
el equilibrio laboral. Durante su mensaje, la mandataria encargada enfatizó la
necesidad de resarcir el daño causado por las sanciones y corregir los fallos
internos para alcanzar la prosperidad colectiva y consolidar una distribución
justa de la riqueza que permita recuperar el nivel de vida de la población y
proteger a los sectores más vulnerables.
De acuerdo a lo
expuesto, la Delcy
Rodríguez presentó un plan claro y una hoja de ruta detallada: “la
recuperación de los activos y recursos bloqueados en el extranjero, se
destinará inmediatamente al impulso productivo de la industria de los
hidrocarburos y la minería, lo que permite y garantiza dar incremento de
salario a nuestros trabajadores y a nuestras trabajadoras, así como la
rehabilitación de la infraestructura básica, electricidad, agua, vialidad,
escuelas, hospitales; tal como está previsto en los dos fondos que hemos creado
donde irán esos recursos, una vez que cese el bloqueo y las sanciones”.
REDACCIÓN MAZO