EL CARACAZO

Publicado: 04/03/2026 09:00 PM

(Últimas Noticias, 27 febrero - 11 de marzo 1989 / Revista SIC Nº 513 - abril 1989)


  • Los sucesos ocurridos en Venezuela entre el 27 y 28 de febrero y los subsiguientes días de marzo de 1989, conocidos como “El Caracazo”, son la expresión más genuina de un autentico estallido social que irrumpió contra las clases políticas degradadas que durante décadas violaron sistemáticamente los Derechos Fundamentales del Pueblo hasta obligarlo a estallar.
  • Desde hacía muchos años, se fue fraguando lentamente en la conciencia colectiva el espíritu de la rebelión. El secreto a voces, tantas veces murmurado, finalmente ocurrió “¿Qué pasará el día que bajen de los cerros?”. Finalmente se obstinaron, bajaron para hacer justicia y fueron inmisericordemente masacrados.
  • Hasta esas lúgubres fechas, durante 31 años, Acción Democrática (AD) y Copei instalaron en Venezuela una verdadera Fábrica de Pobreza. Una bomba de tiempo. Para revertir los estragos de la carencia de productos básicos, la miseria y la corrupción imperante, ante lo cual las masas optaron repentinamente por ejercer la contundente fuerza moral de su movilización, poderosamente desbordada y transformada en rebelión social.
  • Guarenas fue el epicentro de este terremoto popular, cuya onda expansiva inmediatamente llegó hasta Caracas y se extendió en pocas horas a La Guaira, Maracay, La Victoria, Ciudad Bolívar, San Félix, Barquisimeto, Valencia, Mérida, Trujillo y Maracaibo.
  • El gobierno de Carlos Andrés Pérez, siempre arbitrario, prepotente, mediocre y miope, escogió, como siempre, la vía de la represión, arrasando a su paso a miles personas inocentes en los barrios.
  • Para contenerla, Pérez una vez más desempeñó su mejor papel de matón policial, autorizando el uso discrecional de las armas contra gente desarmada que salió a buscar alimentos y artículos de primera necesidad.
  • Entre el 28 de febrero y el 1º de marzo, las morgues colapsaron, las funerarias reportaron “no tener suficientes urnas para tantos cadáveres”. Tan solo en tres días, a las emergencias hospitalarias del Área Metropolitana de Caracas fueron ingresadas sin vida 800 víctimas caídas por la acción genocida del gobierno.
  • Para despojarlos de toda identidad y desaparecerlos, el gobierno optó por la fórmula de apilarlos en el fondo de fosas comunes. De esta manera, hubo fosas comunes en El Valle, La Montañita, Caucagüita, La Vega y Guarenas, aún por encontrar.
  • A la fosa común más renombrada, conocida como “La Peste”, fueron trasladados los restos no identificados de cientos de personas que, por su avanzado estado de descomposición, fueron lanzados por montacargas sobre camiones y como basura a este pozo de la muerte.
  • Bajo la sombra del toque de queda a los hospitales ingresaron miles de heridos de bala, algunos de gravedad posteriormente perdieron la vida y al no ser reclamados por sus familiares corrieron igual suerte.
  • Ya entrada la primera semana del mes de marzo el gobierno seguía matando gente. Dentro de los cuerpos policiales se desató una dinámica represiva de asalto a hogares, detenciones arbitrarias, humillación, vejámenes y hasta apropiación rapaz de bienes y dinero encontrado en esas casas.
  • El supuesto operativo para rescatar las mercancías saqueadas se convirtió, en muchos casos, en balaceras sangrientas, masacres dentro de las salas de los humildes ranchos, actos de abuso policial y asesinatos.
  • En esta fase, los policías metropolitanos, con una fuerte dosis de violencia destructiva, entre el cansancio y la perplejidad, desbordados por la situación actuaron a lo loco, disparando contra todo lo que se moviera para tratar de contener los saqueos.
  • La Dirección General de Inteligencia y Prevención (DISIP) aprovechó el río revuelto para “peinar” los barrios y dar muerte a personas calificadas como subversivas.
  • Con las garantías suspendidas, el Ejército, la Policía Metropolitana (PM), conjuntamente con la DISIP y la Policía Técnica Judicial (PTJ), actuaron con un mayor margen de exceso que dio pie a graves injusticias contra gente indefensa y desarmada.
  • El pueblo venezolano se lanzó, sin distinciones de clases, a las calles y se expresó en el único lenguaje que le dejaron las élites: el estallido social como respuesta afirmativa de la existencia del pueblo y como gesto desgarrado de hacerse tomar en cuenta y participar en las reglas de juego democrático.


¿Qué fue lo que pasó?:

  • Pasó que una vez más el pueblo fue el protagonista de la Historia de Venezuela, en los hechos ocurridos entre el 27 de febrero y el 11 de marzo, y en su primera fase su protagonismo fue masivo.
  • Contra el acaparamiento y las medidas gubernamentales, hizo temblar al estamento político, invadiendo abastos, almacenes y supermercados, encontrando en sus depósitos los productos que durante semanas sus dueños le negaban, esperando el alza de los precios.
  • Mientras, en Nueva York, Miguel Rodríguez firmaba un memorándum de entendimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI), una bomba muy poderosa de tiempo fue instalada por esta situación de injusticia estructural.
  • La mecha a esta bomba se la puso el gobierno de Pérez y se encendió con los anuncios efectuados antes de la toma de posesión. Quedó en evidencia la inmensa contradicción entre el llamado al sacrificio de las mayorías y la grotesca ostentación de las élites gobernantes.
  • El acaparamiento de los comerciantes en la espera de engordar precios, impulsó a las masas a trajinar día y noche los productos que le eran normalmente inaccesibles.
  • Algunos pequeños comerciantes abrieron sus puertas por iniciativa propia para que la gente se llevará la comida, sin destruir el local y, si eran estimados por la gente, por su honradez y actitud solidaria, fueron respetados.
  • De esta poderosa conmoción social no hay que quedarse en lo anecdótico o en la perplejidad. En ella hubo mensaje claro del pueblo a las clases dominantes.
  • La Democracia Representativa, inaugurada en 1958, se caracterizó por estar fundada precisamente en un pacto entre élites económicas, políticas, religiosas y militares. El pueblo venezolano pasó a ser más un objeto que un sujeto de derechos. Hasta que las diferencias en la distribución de las riquezas se hicieron escandalosas y la gente desesperada por el desabastecimiento y el hambre salió a las calles.
  • Cuando se tomaron esas medidas económicas tan drásticas, en aquella Venezuela Saudita del despilfarro el peso de las mismas solo recayó en los de abajo, mientras los de arriba no fueron afectados, todo lo contrario, salieron beneficiados, mejorando su condición. Este inmenso sacrificio tan desigual generó una energía de alta tensión social, altamente inflamable.
  • El status quo político, las élites empresariales, la alta jerarquía eclesiástica y algunos generales se dejaron llevar por la convicción de un país dispuesto a firmarle una carta en blanco para cualquier medida de shock que tomase el recién electo presidente Pérez. No fue así.


REDACCIÓN MAZO

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