EL CARACAZO: EL TESTIMONIO DEL PADRE MATÍAS CAMUÑAS S.J.
Publicado: 04/03/2026 09:00 PM
(Revista SIC, Nª 513, abril 1989)
El día 6 de marzo de 1989, el sacerdote jesuita Matías Camuñas hizo un recuento de lo verdaderamente ocurrido entre el 27 de febrero y el 5 de marzo de 1989. Es un escrito diáfano y sencillo que describe la explosión popular y las masacres que estremecieron a su populosa comunidad y a toda Venezuela:
- “El Ejército, cuando pase un tiempito y todos nos distanciemos de estos momentos que estamos viviendo, estoy seguro que será juzgado como autor de centenares de muertes de hijos del pueblo…
- ¡Cuánta muerte ha traído el Ejército y la Guardia (GN)! Muertes innecesarias, inútiles, absurdas muchas de ellas las de muchachos y muchachas, algunas niñas y niños de los barrios de Petare, son muertes que claman al cielo, que claman Justicia Divina:
- “La muerte de Santa… que en su casa recibe un balazo que disparan estos soldados nerviosos, inexpertos, robots de la muerte y del FAL y después de una semana en terapia intensiva… ha muerto”.
- “Y Richard, 16 años, joven que había dedicado sus horas a la organización popular de la Biblioteca de Maca…, estaba en la casa, entran atropelladamente, efectúan unos disparos y muerto el joven; excelente estudiante y yudoka”.
- “Y la escena del compadre… ante el cadáver de quien era su compañero de sancocho. Otra bala pérdida y ahí muere ante su extrañeza”.
- “Y Joel, 14 años, ante los gritos de su madre: “hijo no asomes a la ventana que la muerte ronda el barrio. Una bala en la frente ha roto su vida y el corazón de su mamá”.
- “Y Rubén, que desafiaba al soldado apostado en el edificio… recibió dos balas de FAL”.
- “La muerte, el miedo, la desconfianza, las carreras y sobresaltos… Paredes aguantando los impactos de las balas a discreción, los años aguantado el hambre y la rabia, viendo como otros almacenan, roban, especulan y saquean al país, los dólares, el espacio, el disfrute, los jets privados en La Carlota, viendo como otros hablan y viven en otra realidad, de otra Venezuela inventada a imagen de sus intereses.”
- “Aquella noche del 27F…fue la noche del grito de explosión, de la liberación de un pueblo que hace oír su voz y su fuerza… el Ejército está disparando, la Policía Metropolitana (PM) también está disparando… Los soldados están apostados en los edificios de Palo Verde, en las terrazas y no cesan de disparar…”.
- “El miércoles en la mañana los vecinos asustados vienen a buscar al sacerdote para que haga algo. ‘Están disparando demasiado –me comentan– y están matando a mucha gente’”.
- “No tengo sotana. Me revisto el alba y la estola y salgo a la calle con la gente. Plomo cruzado. Desafiando la muerte, un grupo pequeño trae a su amigo o familiar muerto. Y lo dejan tirado en medio de la vía. Tiene un tiro de FAL en la cabeza y otro en la espalda. Esta recién abaleado, su sangre está fresca y le corre por el cuello.”
- “Cuando inicio las oraciones de misericordia llega otro grupo de personas con otro cadáver. Un disparo en el corazón, fue en la mañanita o en la noche anterior. Está frío y rígido el negrito muerto.”
- “Enseguida nos unimos en la plegaria al Dios de la Vida, que presencia tanta muerte. Le pedimos que resguarde la vida de sus hijos, que acoja a todos los caídos, que nos ampare. Habían dejado de disparar cuando vieron al sacerdote revestido para celebrar el sacrificio de los hijos del pueblo; pero, una vez que el grupo de vecinos y curiosos se ha visto crecido, han comenzado de nuevo los disparos…Me piden que interceda ante quienes dan las órdenes.”
- “Revestido de ropa litúrgica… me encuentro ante una figura, pistola al cinto, vestido de civil, un llamativo tic nervioso, pinta de enfermo, de mirada insegura y frágil… ¿Cómo es posible que un hombre así pueda asumir tanta crueldad? Y entendemos así las muertes gratuitas, innecesarias, tantas muertes que llegaron por la ventana; traicionera y mortal, la muerte en el cerro indefenso…”
- “Externamente todo va volviendo a la normalidad. Pero el país, la gente, la vida ya no será igual, ya no es lo mismo. La revuelta del 27F ha cambiado muchas cosas. ¿Será verdad que han lanzado cadáveres al Guaire? Vecinos del edificio Ararat nos confesaron como ellos vieron como en La Prefectura morían personas a consecuencia de los golpes, de los disparos y que ellos los llevaban al Guaire. Allá los tiraban”.
- “La misma versión nos ha llegado por un conocido funcionario policial. ‘Estábamos como borrachos y no sabíamos qué hacer con tantos muertos. Al Guaire con ellos’. Y en la calle Agricultura, cerca de la redoma de Petare: ‘No se podía pasar de todos los muertos que habían por la vía’”.
- “No han sido devueltas las garantías. Vamos tomando nota, anotamos y sabemos que es nuestra obligación narrar lo que hemos visto y vivido. Es un deber sagrado presentar los acontecimientos desde sus entrañas”.
- “La comunidad de jesuitas de La Vega y dos seminaristas han sido detenidos… A las 12 de la noche llevados al Paraíso y luego a la DIM de Boleíta: ‘Unos peligrosos subversivos’”.
- “…Se está recogiendo plata entre los vecinos del barrio para hacer una misa, especialmente porque todavía hay muchos abaleados que no se recogieron, y sus ánimas están en pena. En las noches se han aparecido a algunos vecinos. En la torre de la iglesia, junto a la cruz, once impactos de FAL. Testigos mudos de la muerte que nos rondó…”.
Esto ocurrió así, tal cual, cuando Carlos Andrés Pérez, una vez más, ordenó a las Fuerzas Armadas y cuerpos policiales de seguridad del Estado enfilar sus armas contra el pueblo indefenso.
Pasó durante los diez días que sacudieron a las ciudades más importantes de Venezuela, con un saldo de más de 3.600 muertos.Siendo Petare, entonces la favela más grande de Latinoamérica, afectada por la masacre de más de 1 mil personas inocentes a manos del Ejército, la PM y la DISIP. Todo ello resumido por un sacerdote de barrio, Vicario Cooperador de la Parroquia Sagrado Corazón, que salió en defensa del pueblo, dando la cara ante el mundo y la historia.
Aquí es cuando queda demostrada que la cifra de 11.000 víctimas de la Cuarta República resulta ser una muestra insignificante, pequeña, sobrepasada en varios miles de desaparecidos, torturados y asesinados durante 40 años de dictadura bipartidista.
REDACCIÓN MAZO